Trastorno del sueño, ¿lo tiene tu hijo? — ¿Tiene tu hijo un trastorno del sueño?
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¿Tiene tu hijo un trastorno del sueño?

Dormir bien es imprescindible para el desarrollo y el bienestar del niño. Sin embargo, los trastornos del sueño afectan a un 30% de los niños españoles menores de 5 años. Para evitarlos, conviene ayudar a nuestro hijo a desarrollar unos buenos patrones de sueño desde bebés.

Dormir bien es imprescindible para el desarrollo y el bienestar del niño. Sin embargo, los trastornos del sueño afectan a un 30% de los niños españoles menores de 5 años. Para evitarlos, conviene ayudar a nuestro hijo a desarrollar unos buenos patrones de sueño desde bebés.

La falta de sueño en los niños puede causar problemas de falta de concentración, irritabilidad e incluso de crecimiento. Está demostrado, además, que dormir poco predispone a enfermedades como la diabetes y la obesidad.

 

Patrones de sueño en bebés y niños según su edad

Aunque algunos niños son más dormilones que otros ya desde bebés, sí existen unos patrones de sueño establecidos para cada edad. Las necesidades de los niños van variando a lo largo del tiempo, así como su capacidad para dormir más horas seguidas “del tirón”, que va aumentando con los meses.

  • Recién nacidos: suelen dormir entre 16 y 20 horas.
  • Bebés de tres meses: lo habitual es que duerman unas 14 o 15 horas.
  • Bebés de 6 meses: establecen el ritmo de vigilia-sueño y, por lo general duermen por la noche unas 5 horas seguidas.
  • 2 años: duermen un promedio de 13 horas al día.
  • 3 a 5 años: la mayoría duermen entre 10 y 12 horas al día.
  • 6 a 10 años: el promedio es de 10 horas al día.

Sin embargo, según la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP) los trastornos del sueño afectan a un 30% de los menores de 5 años. Y algunos estudios apuntan que el 60 por ciento de los niños españoles mayores de 6 años no duermen las 10 horas recomendadas, lo que causa problemas de somnolencia durante el día al 30 por ciento de ellos.

 

¿Qué trastornos de sueño pueden tener los niños?

Hablamos de trastornos de sueño en niños cuando las alteraciones en la manera de dormir afectan de forma significativa a su vida diaria: cambios de humor, dificultad para concentrarse, somnolencia durante el día, cansancio, tensión, ansiedad…

Se concentran en tres grandes grupos: problemas para conciliar el sueño, alteraciones del sueño durante la noche (pesadillas, terrores nocturnos, sonambulismo, apneas) y somnolencia durante el día.

 

¿Cuándo debemos sospechar un problema de sueño en nuestro hijo?

La Guía de Práctica Clínica (GPC) sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Adolescencia en Atención Primaria señala los signos de alerta  que pueden ayudar a los padres a sospechar que su hijo tiene problemas de sueño. Si detectamos alguno de ellos, es conveniente consultar al pediatra:

  • Despertares frecuentes: es mayor de 1 año y requiere la presencia de los padres de 3 a 5 veces por noche, más de 3 noches a la semana.
  • Tarda más de media hora en dormirse y llora.
  • Ronca durante el sueño.
  • Tiene dificultad para despertarse por las mañanas.
  • Está demasiado irritado cuando se despierta.
  • Si el niño tiene más de 5 años y se duerme durante el día.
  • Mal rendimiento escolar o problemas de aprendizaje.
  • Hiperactividad (está más activo de la cuenta).
  • Agresividad, irritabilidad, problemas de comportamiento.
  • El niño mejora su comportamiento si duerme más.
  • Accidentes frecuentes.
  • Dolores de crecimiento.
  • Dolores de cabeza por la mañana.
  • Retraso en el peso y la estatura.

 

La importancia de establecer unas buenas rutinas de sueño

La mejor manera de prevenir estas alteraciones es establecer unas buenas rutinas de sueñodesde el principio.

En los menores de dos meses, la Asociación Española de Pediatría (AEP) propone procurar que el bebé permanezca despierto mientras come con pequeñas caricias, palabras suaves, etc. y unos 15 minutos después de la toma para que pueda expulsar bien los gases así como dejarlo despierto en la cuna.

También es importante hacer las tomas nocturnas con una luz tenue y en un ambiente tranquilo y silencioso para que el niño se vaya acostumbrando a diferenciar el día y la noche e instaurar desde el principio una rutina presueño (baño, masaje, toma, cuento) que se repita siempre.

A medida que el bebé crece, conviene ir estableciendo la misma hora para acostarse y levantarse cada día, mantener la habitación del niño a una temperatura agradable y evitar los juegos movidos una o dos horas antes de la hora de ir a dormir.

En niños mayores, además, es importante evitar los alimentos o bebidas excitantes por la tarde, como el chocolate, las pantallas a última hora (videojuegos, dibujos animados), reaccionar con suavidad si el niño se despierta (los despertares nocturnos son normales a ciertas edades: aparecen en un 20-40% de los menores de 3 años, en un 15% a los 3 años y en un 2% de los niños a los 5 años) y crear un ambiente en el que el niño se sienta seguro.