Vello del bebé: lanugo

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Muchos padres y madres se sorprenden al descubrir que su bebé recién nacido tiene pelitos que recubren algunas partes del cuerpecito, como la espalda o los hombros. 

Se preguntan si será normal o será algo debido a algún problema hormonal. ¡Tranquilos! En este caso se trata del lanugo, un elemento que funcionaba de protección durante el embarazo.

¿Cómo es el lanugo?

Se trata de una capa de vello muy fino, mucho más fino que el que crece en la cabeza, en las pestañas o cejas, y que da a la piel del bebé una apariencia de pelusilla de melocotón. El lanugo surge en el embarazo entre la semana 13 y la 16, y junto con la vérmix caseosa cumple la función de proteger la piel del pequeño de las irritaciones causadas por el líquido y de posibles infecciones, a la vez que lo ayuda a mantener su temperatura corporal al nacer.

El lanugo llega a cubrir por completo la piel del feto hacia la semana 20 y después comienza a desprenderse. Unas semanas antes del parto flota en el líquido amniótico y es uno de los componentes del meconio. Pero a veces persiste hasta después del nacimiento, en especial en la espalda, los hombros y la cabecita del niño (por eso el “cabello” con el que nacen muchos bebés no tiene el mismo color que el que les crece más adelante).

¿Por qué algunos bebés tienen más vello que otros?

En principio, que un bebé nazca más o menos “peludo” tiene un componente genético: muchas madres y padres que se sorprenden al ver el lanugo de sus recién nacidos se enteran por parte de los abuelos que ellos, a su vez, fueron bebés velludos. Además, los bebés de piel más morena suelen tener más vello que los de piel clara.

Por otro lado, el lanugo es más frecuente en bebés prematuros o nacidos alguna semana antes de la fecha probable de parto, puesto que no ha llegado a desprenderse por completo en el útero.

¿Se puede quitar el lanugo?

No hay que hacer nada con el lanugo del bebé, no solo no les molesta sino que además, se cae solo con el transcurso de algunas semanas. En cuanto al que crece en la cabeza, muchos padres deciden rapar a sus bebés pensando que así el cabello crecerá más fuerte y abundante, pero esto es un mito: la cantidad de lanugo, así como ocurre con el color, no guarda relación con el aspecto que tendrá el cabello más adelante.

Así que ya lo sabes, puedes rapar la cabecita del bebé si así lo quieres por una cuestión estética, ¡pero no esperes que esto haga maravillas por su cabellera!

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