Historia de un bote

Category blogs: 

Historia de un bote

Comentar: (0)

Compartir:

PLEASE SET ALT

Lo prometido es deuda. Así que, aunque un poco más tarde de lo que hubiera deseado, aquí estoy con ese juguete reciclado que prometí hace unas semanas.

Se trata de unos botes reconvertidos en zancos. Sirven los de tomate, leche en polvo o cacao para el desayuno. No descartes ninguna marca, ni ningún bote, sea del tamaño que sea. Todos sirven. Y es divertidísimo andar con ellos.

Es tan sencillo como que hagas dos agujeros a la misma altura y pases una cuerda. Es importante que cubras con gomaeva o cinta aislante el borde del bote para evitar que tus hijos se corten. Después solo queda decorarlos a tu gusto. Si los utilizas metálicos, lo mejor es la pintura acrílica. Te recomiendo que no la mezcles con agua para que se adhiera mejor a la superficie.

Nunca me había parado a pensar en la cantidad de botes que una familia con niños puede llegar a acumular en un mes. Muchos. Y reconozco que el reciclaje en casa es un reto pendiente. No lo hacemos todo lo bien que deberíamos, pero nunca es tarde para sumarse a una buena causa.

Irene se encarga de poner su dedito en la llaga a diario y hace bien. Y como suele suceder a estas edades, el colegio nos lo pone en bandeja. Hace unos meses la maestra de Irene nos pidió que hiciéramos un juguete reciclado para que lo llevaran a clase y lo intercambiaran con el de otro niño. Fue una experiencia de lo más divertida para ellos. Los padres descubrimos una vez más que los niños se divierten con las cosas más sencillas. En este caso, existía el atractivo añadido de que eran “artilugios” hechos por ellos mismos y no siempre nos damos cuenta del valor que los niños dan a todo aquello que son capaces de hacer por sí solos. Irene salió un día por la mañana con un par de zancos y volvió con un “memory”. Desde entonces teníamos pendiente hacer otro par para casa. Y por fin hemos podido borrar “hacer zancos” de la lista de deberes domésticos.

Lo más complicado en todo el proceso de elaboración de los zancos ha sido encontrar el momento para hacer los agujeritos y decorar los botes. Vamos, que es facilísimo.
De hecho, ya tengo otro par esperándome para la colección. Cada vez que los veo me acuerdo de ese cuento maravilloso, que ya he mencionado en alguna otra ocasión y que narra las aventuras y desventuras de una lata de tomate (Historia de una lata de Begoña Ibarrola). Muchas de las cosas que tiramos, podrían tener un recorrido mayor del que le damos. Demomento nuestros botes, en lugar de ir al cubo de la basura se han reconvertido. ¡Larga vida al bote!

¿Te ha gustado este artículo?

Coméntalo

(0)

Valóralo

Votar estrellas: 
0

Aun no tiene votos. Se la primera en votar.

Compártelo en redes sociales

Artículos relacionados

Permitir cookies