La panera de los tesoros

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La panera de los tesoros

Definitivamente estoy desfasada. Menos mal que tengo a mi hermana y a mis sobrinas pequeñas para recordarme cuáles son las nuevas tendencias en materia de bebés y crianza.

Uno de los últimos gritos es la "panera de los tesoros". Aunque después de investigar y leer un poco sobre los fundamentos de este interesante "juego-juguete" me he dado cuenta de que mis hijos también lo tuvieron, aunque yo no fuera consciente de ello.

Con menos método y menos bonita que las que se hacen ahora, yo también me hice con una. A los pocos meses de nacer mi primer hijo me di cuenta de que aunque tuviera a su alrededor los objetos más molones y sofisticados, nada como un "tupper" en el que poder meter y sacar un par de mandarinas a las que poder dar lametones de vez en cuando. A medida que fue creciendo -y años después lo volví a comprobar con mis otros hijos- me di cuenta que los barreños llenos de cosas como un mando de televisión estropeado, una servilleta, el palo del mortero o un vaso de plástico pueden tenerlos entretenidos un buen rato. Y si además pueden entrar y salir ellos también, el rato se convierte en una auténtica fiesta.

Más bonito, con más método y muchas más posibilidades creativas, en la actualidad la idea causa furor con lo que se ha bautizado como "panera de los tesoros". Bien por iniciativa propia, bien por recomendación de los profesores de educación infantil, muchos padres se hacen con su propia "panera de los tesoros", o la regalan a otros niños con ocasión de su cumpleaños o los Reyes Magos.

Lo principal es buscar un recipiente, de plástico, tela, madera, mimbre o cualquier material seguro, que además sea lo más bonito posible. Respecto al tamaño hay que tener en cuenta que además de meter cachivaches y objetos que formen parte del día a día con los que los niños puedan experimentar e investigar, la idea es que el peque puede meterse, salir, sentarse, darle la vuelta, llenar y vaciar. 

Respecto a qué meter dentro, sobre gustos colores. Cualquier cosa con la que tu hijo no pueda hacerse daño y que pueda también meterse en la boca sin riesgo de atragantarse. Frutas que no pueden tragar como las naranjas o mandarinas pueden ser buena opción (bien lavaditas). Telas y papeles de diferentes colores y texturas también les gustarán. Por no hablar de pinceles o embudos pequeños.

Seguro que en casa, a tu alrededor hay un montón de cosas a las que no les has prestado atención o que pensabas tirar. No lo hagas. Métete en la piel de un niño de la edad de tu hijo y crear tu propia "panera de los tesoros". ¿A qué esperas?

Un cartón, una cajita minúscula, una flor de plástico, una funda de gafas o un monedero viejo. Todo puede tener una vida más larga si miramos con los ojos de un niño. Reciclar muchas de las cosas que los adultos descartamos a los niños les sirve para descubrir el mundo que les rodea. La "panera de los tesoros" es una idea buena, bonita y barata con la que tu hijo disfrutará un montón. ¡Compruébalo y cuéntame cómo la has hecho! @amparolatre

 

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