La vida con tres niños a golpe de post

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Feria

“La vida con tres niños a golpe de post” era el título de mi intervención en la Feria Bebés & Mamás el pasado fin de semana; una bonita experiencia que espero poder repetir el próximo año. Para los que no pudisteis estar, aquí os dejo mis palabras:

De profesión soy periodista. Soy mujer de radio y bloguera en Letsfamily, la comunidad para embarazadas, madres y familias jóvenes. Pero lo que verdaderamente me define son ellos, Ángel, Irene y Sara.

Y él….

Sin él gritaría más, me bloquearía cada vez que las preguntas de política, sexo o religión salen en la sobremesa (esto es a diario) y no tendría a quién mandarle SOS por whatsapp para resolver algún que otro problema de matemáticas.

A ver… Soy de letras, pero a 5º de EPO llego. El problema es el tan cacareado “multitasking”. Es decir, no es lo mismo dividir con decimales en silencio, que compaginarlo con una tortilla de patatas, mientras Sara grita como una posesa porque “Caillou no va”.

¿Tenéis la escena? … Pues añadidle algo tan cotidiano como una llamada de teléfono.

En casa cada uno tiene sus talentos, sus habilidades que poner al servicio de la comunidad. Yo solo necesito un minuto al levantarme para saber qué tengo que sacar del congelador, si hay algo urgente que comprar y visualizar mi jornada al minuto. Él, mi otro yo, creo que sería incapaz de algo así. En cambio es capaz de hacer las paces como nadie, conseguir relajar a quien sea que se le cruce el cable al final del día, y decirle a Irene inspiradoras frases al oído cuando la deja en el colegio para que le sirvan de aliento en medio de las mil batallas que libra cada día.

Porque eso de que los niños viven en una nube disfrutando a tope de cada segundo es un mito.

Los días para nuestros hijos no siempre son fáciles de vivir. Tienen momentos gratos y otros bastante difíciles de gestionar. Lo más complicado que hacemos los padres no es curar las rodillas, sino las heridas del alma. De todo ello hablo en el blog.

Porque mis hijos llevan tatuado en la piel que deben ser amables siempre y compartir siempre, que no se insulta ni se pega jamás y que por supuesto hay que perdonar, porque en casa las oportunidades de volver a empezar no se agotan jamás, pero claro ¿cómo sobrevivir en el patio del colegio sin renunciar a sus propios principios?

Las cartas de Pokemon que se comparten no siempre vuelven a casa, en los trueques de peonzas no siempre salimos beneficiados y a Santa Rita Rita le deben pitar los oídos permanentemente.

Pero bueno, en picardía vamos avanzando. Irene y Ángel se van dando consejos. Alguna tarde hemos terminado escenificando situaciones del patio del colegio y representando en el comedor posibles finales a conflictos reales.

Sara de momento va tan sobrada de picardía como de genio.

Mi vida con niños me plantea muchas preguntas, para las que no siempre tengo una buena respuesta que trasladar al blog.

Lo que no me falta jamás son las ganas de compartir mi día a día, de formar parte de una comunidad online, donde poder ofrecer un poco de luz para esos momentos en los que todo se ve de color negro, que los hay, o en los que sobran juicios y falta compañía y comprensión. Eso es lo que encontraréis cada semana en los posts que publico en LetsFamily. Una dosis extra de calor, un poco de humor y siempre optimismo y aliento para seguir caminando. Para seguir nadando siempre, como Dori, la pececita desmemoriada de “Buscando a Nemo”.

Algunas de vosotras acabáis de dar a luz y otras estáis a punto de hacerlo.

¡Enhorabuena! Un momento único.

Días en los que viviréis las emociones más intensas de vuestra vida.

Os habéis preparado para las contracciones, el parto, la lactancia… Pero siempre nos olvidamos de que en el momento que sintáis a vuestro hijo sobre vosotras, empezaréis a querer de un nuevo modo, que os desbordará en más de una ocasión.

Algo, que sí dará escenas que recordaréis toda la vida, por cómicas y por incómodas.

Que levante la mano la que se haya sentido cuestionada alguna vez por su alimentación durante el embarazo o la lactancia; por su modo de conseguir que sus hijos duerman bien o la manera de atajar una rabieta.

Por no hablar de la manera de gestionar las visitas cuando estás al límite de tus fuerzas y no puedes más.

Pero creedme, una de las cosas que he descubierto desde que tengo hijos es que todavía se puede mucho cuando parece que una ya no puede más. Acordaos de esta frase. No la he leído en ninguna página de citas célebres. Es muy mía, pero sé que algún día rodará por Internet, con un fondo bonito y una imagen sugerente.

Todavía se puede mucho cuando parece ya no se puede más, porque cuando están ellos, rendirse no es una opción.

Hay que seguir nadando, como Dori.

Jamás había dibujado un helicóptero hasta que nació Sara, la tercera. Y ahora, cada día dibujo media docena, hasta con los ojos cerrados. Estoy a punto de lograrlo con la mano izquierda.

Cuando Irene estaba en tercero de Infantil aprendí a vaciar un huevo crudo y convertirlo en un Rey Gaspar. Gasparizamos un huevo. Y desde entonces he dejado de decir que las manualidades no son lo mío. Hemos hecho auténticas chuladas en los últimos años. Irene siempre tira de mí para que no descuide mi creatividad. Hace bien.

Ángel está en 5º de Primaria. Palabras mayores. Este curso ya hemos podido con la Edad Media, los visigodos y Al-Alandalus. También con las células animales y las vegetales. No sé si sabe que cada vez que cuando voy a taparle a la cama me da las gracias por ayudarle a estudiar, me siento muy afortunada.

Y gracias a los tres me he hecho experta en bronquiolitis. El pasado lunes pasamos una tarde en el Niño Jesús por última vez por este motivo.

La vida con niños da mucho juego. Es lo más interesante, estimulante y emocionante que se me puede ocurrir. No es fácil, es muy cansado, la sociedad nos pone muchas piedrecitas en el camino, pero como le digo a mi hija mayor, Irene, que no descarta ser aventurera, para mí, el día a día con ellos es mi historia de aventuras favorita.

Pero no me gustaría que ninguna persona de los que estáis aquí se hiciera una imagen de mí que no se corresponde con la realidad. Es verdad que tiendo a ver el vaso medio lleno, que me levanto cada día de buen humor y que no me cuesta ver el lado positivo de todo, pero tengo los pies muy en la tierra

Para mí conciliar no es una realidad, sino un ideal al que aspiro cada día. Y en este camino he renunciado a muchas cosas, con mucho esfuerzo, y con la ayuda que siempre supone tener claras cuáles son las prioridades, que en este caso tienen nombres concretos.

Me levanto de muy buen humor, pero a partir de las siete de la tarde y en ocasiones antes…. grito.

Me apasiona pasar cada minuto que puedo con mis hijos, pero a veces digo cosas de las que me arrepiento.

Esta es la parte menos divertida, pero igual de real de mis jornadas. En nuestra familia, como en el resto de familias hay gritos, no podemos evitar chichar, nos falta paciencia, discutimos…

Son nuestras pequeñas miserias. Pero esto no lo traslado al blog. La red está llena de miserias, pero no el ‘Blog de Amparo’, porque no es lo representativo de lo que sucede en casa y porque no es nada constructivo, ni alentador.

No siempre logro llegar a todo, ni tener paciencia infinita, ni energía inagotables.Y en más de una ocasión mis hijos me han visto llorar. Pero he aprendido a no sentirme culpable por no se perfecta.

Intento que las lágrimas nunca se queden demasiado tiempo y que cumplan con su función de limpiar y aclarar, como la lluvia, para ver con más claridad después.

Y que me ayuden a admitir con humildad que las supermamás, los superpapás y los superpoderes no existen, que somos humanos y que poner todo nuestro empeño en esta preciosa tarea que tenemos entre manos nos nos hace perfectos, pero ayuda a sacar cada día la mejor versión de nosotros mismos. Éste es el reto.

No sé si ha quedado claro, pero éste es uno de los objetivos del ‘Blog de Amparo’: compartir lo mejor de la vida con niños, dejando miserias al margen; compartir con aquellos que queráis seguirme, todo lo que ayude a seguir caminando con optimismo y creatividad en esta apasionante misión que es la maternindad.

¡Muchas gracias!

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