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¿Cómo proteger nuestros ojos en invierno?

El frío y el viento, además del sol o la humedad, son factores que pueden provocarnos irritaciones, sequedad o picores, además de enrojecimiento o sensación de tener dentro algún cuerpo extraño. Es importante no olvidarse de las gafas de sol, que no es un complemento sólo del verano, ya que aunque en invierno el sol no nos incida de forma tan directa, igualmente puede dañar nuestra córnea. Hay que elegir unas de calidad, con garantías, que absorban una luz visible al 92% y eliminen al menos el 60% de la radiación infrarroja. Si, además, somos amantes de la nieve, hay que tener en cuenta que ésta es la superficie que más refleja el sol, por lo que las gafas serán especiales para este deporte y adaptadas a cada persona.

Ser conscientes de parpadear es necesario para producir lágrimas de forma natural y evitar la sequedad ocular, sobre todo, cuando nos encontremos en el exterior. En el interior de nuestro hogar, si notamos los ojos irritados o secos, podemos utilizar lágrimas artificiales, que nos ayudan a hidratar toda la cavidad del ojo y a relajar la vista. Siempre es bueno tener uno de estos colirios en el bolso por si lo necesitáramos cuando estamos fuera de casa.

Los humidificadores también pueden ser grandes aliados para paliar los efectos del frío en nuestra casa. La calefacción, a menudo demasiado alta, seca el ambiente y puede afectar a nuestros ojos, provocándonos escozor o enrojecimiento. Con un humidificador y una temperatura estable de máximo 22º, nuestra vista no se verá dañada. Además, es interesante si tenemos niños pequeños en casa o personas mayores, ya que son más sensibles a la sequedad ambiental.

Después de una larga jornada laboral, especialmente si utilizamos aparatos electrónicos para desarrollar nuestro trabajo, al llegar a casa la vista necesita descansar de las pantallas. Olvidarnos del móvil, la Tablet o el PC durante unas horas evitará que nuestra vista se canse, lo que puede tener consecuencias a largo plazo como visión borrosa o sensación de tener un cuerpo extraño dentro del ojo. Si nuestro trabajo es al aire libre, podemos limpiar los ojos suavemente cada noche con suero fisiológico y aplicar unas lágrimas artificiales para que recuperen su hidratación y no notemos sequedad ni tirantez.

La alimentación también es importante, muchas frutas y verduras ricas en agua, además de ácidos grasos, especialmente los Omega 3 y 6, nos ayudarán a mitigar el síndrome del ojo seco. Beber mucha agua también mantendrá la correcta hidratación de nuestro organismo, incluyendo toda la zona ocular, ayudándonos a disponer de más lágrimas de forma natural.

Hay que estar alerta a cualquier síntoma que podamos notar extraño, el daño ocular puede aparecer hasta 6 horas después de la exposición a condiciones climatológicas adversas. En este caso habría que acudir enseguida a un oftalmólogo para evitar que se produzca una afección mayor. Debemos prestar atención a inflamación de los párpados, fotosensibilidad, lagrimeo excesivo, enrojecimiento, dolor de cabeza, sensación de cuerpo extraño dentro del ojo o visión borrosa.

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