Cómo lavar las frutas y verduras durante el embarazo

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como lavar frutas y verduras

La fruta y la verdura son sanas. Hay muchas razones por las que deberías comerlas a diario durante el embarazo.

Cuidar la alimentación durante el embarazo es fundamental y las frutas y verduras ocupan un lugar prioritario en la pirámide nutricional. Los expertos recomiendan comer un mínimo de cinco raciones entre frutas y verduras diariamente. La proporción ideal es de tres raciones de verdura y fruta, preferiblemente de hoja verde y frutos amarillos, y otras dos raciones de otro tipo (coliflor, lechuga, naranja, frutos rojos…).

 

Una ración corresponde a 120 gr. de producto, ya sea fruta o verdura. Comiendo estos alimentos crudos o cocidos, tendrás el aporte de nutrientes, vitaminas y minerales que tanto tú como tu futuro hijo necesitáis (carotenoides, flavonoides y fibra).

Una higiene alimentaria adecuada

Durante embarazo hay que tomar ciertas precauciones con la limpieza de frutas y verduras, sobre todo si van a consumirse crudas:

  • Lavar con agua y jabón la tabla de cortar, cuchillos, ollas, y, en general, todo aquello que vaya a estar en contacto con los alimentos. Por supuesto, lavarse las manos con agua y jabón antes de manipular cualquier alimento.
  • Lavarse las manos después de manipular alimentos crudos y lavar los utensilios de cocina después de manipular alimentos crudos y antes de utilizarlos con alimentos ya cocinados.
  • Las frutas y verduras se lavan bajo el chorro de agua y con su piel, para asegurarnos de que, al cortarlas, no puedan pasar los gérmenes al interior. Se limpian frotando con las manos o con un cepillo para verduras. Las frutas es mejor comerlas sin la piel durante el embarazo, aunque las hayamos lavado.
  • Las lechugas, coles y similar se lavan hoja por hoja debajo del grifo y las hojas exteriores se desechan. Por precaución, conviene lavar también las de bolsa.
  • Separar las carnes crudas y aves de corral de alimentos como verduras, productos cocidos o alimentos listos para el consumo.
  • Limpiar a menudo la nevera.
  • Lo que no se recomienda: lavar las verduras sumergiéndolas en agua estancada (por ejemplo, en un bol o en el fregadero) ni añadir a este agua lejía y otros productos desinfectantes. 

 

¿Por qué es tan importante?

Mantener una buena higiene alimentaria es fundamental porque hay infecciones como la toxoplasmosis que, en los adultos cursa apenas como un simple resfriado, sin embargo, al pasar al feto a través de la placenta, puede provocarle importantes daños. Precisamente la verdura mal lavada es la principal fuente de contagio de toxoplasmosis en nuestro país (por encima del jamón serrano), porque podría haber estado en contacto con heces de gato contaminadas, que es la manera en la que se transmite la enfermedad.

 

La recomendación de lavar la fruta y la verdura cuidadosamente también es importante para prevenir otra enfermedad, muy poco frecuente, pero con consecuencias graves para el feto como la listeriosis. La provoca una bacteria, la listeria, que se aloja sobre todo en productos procedentes de los animales, pero también puede estar en vegetales como los germinados, que deberían consumirse cocidos durante el embarazo.

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