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Echar a andar: anímale, pero respetando su ritmo

Andar es una de las conquistas que más ilusión suelen hacer a los padres. En este proceso conviene que animes a tu hijo, pero siempre respetando su propio ritmo.
Hacia los seis o siete meses tu pequeño podrá recorrer tramos cortos reptando. Y cuando sea capaz de soportar el peso de su propio cuerpo, pasará al gateo. Aunque hay niños que se saltan esta etapa.

Si después de los doce meses, tu hijo sigue gateando no hay que preocuparse ya que algunos niños tardan un poco más en dejar de gatear y comenzar a caminar. A veces sucede que si gatean, no sienten la necesidad de caminar para conseguir lo que quieren, pero respeta su propio proceso. Los expertos no dejan de hablar de las bondades del gateo para el correcto desarrollo de su cuerpo.

Cuando empiece a andar al principio sus desplazamientos serán lentos y cortos, con las piernas abiertas; poco a poco ganará en velocidad y agilidad.

En toda esta etapa previa al momento en el que tu hijo comience a caminar hay muchas cosas que puede hacer para estimularle:

  • Entre los tres y los seis meses, colócale a menudo sobre una manta de juegos en el suelo para que tenga libertad de movimientos.
  • En el baño deja que chapotee con brazos y piernas; es un ejercicio buenísimo para fortalecer sus músculos.
  • A partir de los siete meses, cuando esté en el suelo, colócale juguetes no muy cerca para que sienta la necesidad de desplazarse hasta ellos.
  • Anímale a dar pasos agarrado del sofá o de las sillas para que vaya adquiriendo seguridad poco a poco.
  • En torno al año cuando observes que está casi a punto, puedes ayudarle a mantener el equilibrio si le das algo que tenga que coger con las dos manos.

Todos los niños pasan etapas parecidas antes de empezar a caminar, aunque cada uno sigue su particular ritmo.

Es importante que cuides de manera especial el calzado que lleva tu hijo. En esta etapa te aconsejamos zapatos abotinados, con los que tu hijo se sienta seguro y que sujeten bien la zona del tobillo.