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El juego: primer a tercer mes

Un recién nacido se dedica prácticamente todo el día a descubrir y desarrollar sus sentidos para poder sentir y descubrir cada día un nuevo aspecto de su entorno. Reconoce las voces y los ruidos familiares que ya escuchaba mientras estaba en el útero de la madre y empieza a conocer voces y ruidos nuevos. El olor conocido de sus padres despierta sus sentidos y puede tranquilizarlo. Cuando se acercan personas a su cuna o tiene objetos de colores cerca, abre sus ojos para verlos. Disfruta cuando lo tocan y lo acarician o cuando simplemente puede descansar en los brazos de sus papás.

Los juguetes ideales para esta edad sois vosotros, los padres. El hecho de hablarles, sonreírles, acurrucarles o darles un masaje es muchas veces suficiente para reconfortar al bebé y conseguir que se encuentre seguro en su entorno. Estas actividades que realizamos son interpretadas muchas veces por el bebé como un juego en esta etapa tan temprana de la vida. Por otro lado recomendamos el empleo de sonajeros, móviles de juguete que hagan ruido, bolas de colores y sobre todo artículos llamativos en color y sonido.

A los dos meses el bebé está más presente y sensible a su entorno inmediato. Su mímica es particularmente expresiva, puede pararse un momento a mirar a su alrededor, se hace más activo y despierto, vocaliza para manifestar su bienestar teniendo necesidad de un ambiente afectivo y cálido a su lado. Se produce la primera sonrisa social, sin embargo hay bebés que sonríen menos. Deben vivir en un mundo de colores, no se debe dudar en pintar su habitación con colores atractivos, poner objetos colgados del techo, bolas de colores en la cuna, sonajeros, etc.

A los tres meses, el lactante está mucho más abierto al mundo que le rodea. Sus llantos diurnos disminuyen o desaparecen, pudiendo manifestar aún que tiene hambre pero los preparativos del biberón o la presencia de su madre les calma. Utiliza mucho el lenguaje del cuerpo para hacerse entender como por ejemplo echarse hacia atrás si se quiere levantar o agitar las piernas y brazos si no quiere acostarse. Busca las caras y aprecia mucho la compañía por lo que es aconsejable ponerlo incorporado para que participe de la familia. Sus hábitos de sueño están más organizados pudiendo dormir por la mañana, tarde y noche hasta 10 horas seguidas, siendo importante en los niños que duermen mal, no acudir de forma rápida ante el primer llanto, aunque sí lo es durante el día.

Utilizar sonajeros musicales, tiras de bolas multicolores, muñecos colgados del techo, pequeños animales de plástico, cajas de música para estimularles, aunque el mejor estímulo es el proporcionado por los padres, hablándole, escuchándole, haciéndole cosquillas, siendo esta estimulación capital para el futuro del niño.