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El primer día de los enamorados siendo papás

Sin embargo, eso no significa que tengas que olvidarte de celebrar la fiesta del amor. Puede que ahora no pases el 14 de febrero en un estupendo viaje a París para dos, pero es posible festejar el día de los enamorados de muchas otras formas. Incluso siendo padres. Es más: el primer San Valentín que celebramos siendo padres es una fecha incluso más especial que cualquier 14 de febrero anterior porque ahora conoces de verdad lo que significa querer sin límites. Estas son algunas formas de regalaros un buen día de los enamorados.

 

Desayuno especial. Si conseguís ser los primeros de casa en despertaros, puede que ese sea el único momento del día en que haya cierta tranquilidad en vuestro hogar. Después, las rutinas del pecho o el biberón, los cambios de pañales, el baño o los sueños que al bebé no le apetece echarse os tendrán ocupados. Como ya conocéis las rutinas del pequeño, procurad levantaros un poco antes que de costumbre para tener un momento para vosotros solos y empezar el día con un detalle que os haga sonreir durante todo el día, como un buen desayuno en la cama. Lo disfrutaréis como auténticos reyes después de meses dedicados completamente al bebé.

 

Comer fuera de casa. Si es un día especial, hay que hacerlo notar. Y romper la rutina es una de las mejores formas de experimentar que estamos de celebración. Con un bebé en casa las salidas suelen restringirse, por eso precisamente es buena idea salir a comer a un sitio que llevarais tiempo deseando conocer y daros el capricho por una vez. Se trata de disfrutar regalándoos algo que os haga sentir que es un día especial.

 

Un poco de relax. Aunque el trabajo pueda dar quebraderos de cabeza, dicen que nadie conoce el verdadero estrés hasta que es padre o madre y tiene que lidiar con mil tareas al mismo tiempo: calmar el llanto del bebé, calentar el agua para el biberón, buscar el paquete de pañales, atender el telefonillo y abrir la puerta al repartidor… A veces todo se junta en apenas dos minutos. Eso, sumado a las horas sin dormir y la responsabilidad que se asume con el nuevo rol pueden hacer que tus nervios estén a flor de piel. Para combatirlos, nada mejor que pasar un par de horas en un buen spa junto a tu pareja. Otra opción es regalaros un largo masaje mientras el bebé se queda con los abuelos esa tarde. Os lo mereceis.

 

Una velada en casa. Si todos los planes se tuercen porque el bebé se despertó antes que vosotros, tuvistéis que anular la reserva para comer porque parecía que tenía fiebre y no pudistéis dejarlo con nadie esa tarde en la que teníais pensado ir a un spa, no está todo perdido. Siempre os quedará la opción de celebrar San Valentín en casa cuando consigáis que el bebé se duerma. Ver una buena película juntos en el sofá de casa con todo en calma puede ser tan buen plan como cualquier otro. Estaréis desconectando de la rutina junto a la mejor de las compañías.