Embarazo

Cuando te quedas embarazada por primera vez, lo más probable es que estés llena de dudas y de temores respecto a lo que puedes y no puedes hacer. Es verdad que ahora tu cuerpo no es solamente tuyo, ya que llevas una vida allí dentro y todo lo que haces puede afectar a tu bebé. Sin embargo, debes recordar que el embarazo no es una enfermedad y que la mayoría de tus actividades cotidianas son perfectamente seguras. Darse un baño es un ejemplo.
El cérvix, o cuello del útero, cumple una función muy importante durante el embarazo. Debe mantenerse cerrado, sosteniendo el saco amniótico donde crece el bebé, y solamente ablandarse, acortarse e irse abriendo al acercarse el momento del parto. Sin embargo, en algunas mujeres se da lo que se conoce como incompetencia cervical: un cuello del útero demasiado débil que se abre varios meses antes de la fecha probable de parto, debido al peso del feto. Para ellas existe el procedimiento llamado cerclaje uterino.
Unas vacaciones a la orilla del mar suenan perfectas para cualquier mujer embarazada: largas tardes tumbadas en una silla reclinable sin nada más que hacer que disfrutar del aire, del sol y de acariciar nuestra tripa. Por supuesto que puedes planificar un verano en la playa si te encuentras cursando tu embarazo. Sin embargo, existen algunas precauciones que deberías tener en cuenta, por su salud y bienestar así como el de tu bebé.
Durante el embarazo experimentamos un sinfín de emociones, a veces varias mezcladas, y este cóctel no siempre resulta agradable. Mientras las revistas, la sociedad y nuestros allegados nos dicen que deberíamos estar más felices que nunca, pues seremos madres, a veces el embarazo puede estar acompañado de sentimientos negativos, como el miedo o la tristeza. ¿Cómo lidiar con ellos?
El embarazo y la sexualidad por lo general son muy compatibles. Sin embargo, existen ciertos casos que ameritan la abstinencia.