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10 cosas que nadie cuenta el postparto

10 cosas que nadie te cuenta del postparto

Ahora toca disfrutar de la maternidad con todas las letras, solo que es posible que hayas idealizado en exceso esta etapa que estrenas. Por alguna especie de ley no escrita parece que entre las madres se prohíbe hablar de la parte menos bonita del postparto. Al menos hacerlo alto y claro. Sin embargo, no todo es de color de rosa durante esas semanas posteriores al parto. Saberlo te ayudará a no sentirte como un bicho raro. Estas son las diez cosas que nadie te cuenta del postparto.

Los desconocidos loquios en el postparto

Tanto si has tenido un parto vaginal como si has pasado por una cesárea, después de dar a luz expulsarás un flujo conocido como loquios. En realidad se trata de una secreción vaginal compuesta por sangre, moco y restos del revestimiento uterino creado durante el embarazo. Puede durar hasta seis semanas.

Discusiones con tu pareja

No tienen por qué ocurrir, pero es bastante habitual que durante las primeras semanas después del postparto tengas alguna que otra discusión con tu pareja. Al fin y al cabo, los dos os estáis estrenando como padres y no todos vemos las cosas del mismo modo. Además, el cansancio no ayuda a afrontar las cosas con calma. Procura no dar demasiada importancia a que no coincidáis en todo pero no te lo guardes. La comunicación es la única forma de llegar a un entendimiento.

Contracciones tras el parto

Cuando creías que ya había acabado todo, es posible que tu cuerpo te sorprenda con nuevas contracciones. Son los llamados entuertos, que tienen lugar entre 24 y 48 horas después del parto, aunque pueden prolongarse durante algunos días más. El útero está volviendo a su normalidad tras dar a luz, y lo notarás en forma de contracciones.

Cansancio desconocido

Aunque tengas mucha energía, es normal que durante las primeras semanas (e incluso meses) te sientas como si hubieras corrido un maratón diario. Dormir poco, afrontar de golpe decenas de responsabilidades y estar alerta las 24 horas por si al bebé le ocurre algo deja huella en tu organismo, que seguramente se encontrará muy cansado. Aunque no lo creas, en algún momento te recuperarás. Sobre todo si empiezas a dormir cuando lo haga el bebé y aprovechas cada momento que tengas libre para descansar.

Cicatrices dolorosas

Es muy posible que las cicatrices de la episiotomía o la cesárea no te duelan inmediatamente después. Sin embargo, a los tres días los tejidos suturados comienzan a cicatrizar, y lo normal es que sea entonces cuando notes más molestias.

Para los desconocidos, sigues embarazada

Aunque ya hayas dado a luz tardarás un tiempo en recuperar tu figura, y eso significa que cuando cojas el autobús seguramente te seguirán cediendo el asiento porque creerán que estás embarazada. No te preocupes lo más mínimo porque todo vuelve a su ser, sólo hay que dar tiempo a tu cuerpo para que recupere la normalidad de sus formas.

Puede que la lactancia no sea coser y cantar

Habrás oído a madres alardear de lo bien que se enganchó su hijo a su pecho a las pocas horas de dar a luz. Puede que tengas esa suerte, pero también es muy posible que no sea así y ambos tardéis un tiempo en acoplaros el uno al otro. Si ves que no lo consigues o que te duele el pecho al darle de mamar, consulta con una asesora en lactancia y verás cómo acabas consiguiéndolo.

De la felicidad a la tristeza y viceversa

Las hormonas están de fiesta tras un parto, y pueden hacerte pasar unos días un tanto extraños. Es muy normal que pases de la alegría absoluta a cierta tristeza y así por unos cuantos estados de ánimo más. De todas formas, si se sufres un malestar generalizado y te estancas en ese estado de ánimo no dudes en pedir ayuda profesional. La depresión postparto es mucho más común de lo que imaginas. La buena noticia es que los profesionales sabrán cómo ayudarte.

Obsesiones

Puede que te levantes cada dos por tres para ver si el bebé sigue respirando. O que te preocupe de manera exagerada que no haga caca, que no esté comiendo bien, que te parezca que está enfermo aunque no tenga fiebre… Enhorabuena: eres mamá. Y con el carné de madre vienen incluidas unas cuantas obsesiones. Aunque de vez en cuando te parezca que estás perdiendo la cabeza te aseguramos que es normal que desarrolles una preocupación que nunca antes habías experimentado por la salud de tu hijo.

Miedo a quedarte sola

Siempre has sido una mujer independiente y de repente, de la noche a la mañana, te horroriza quedarte sola… con el bebé. Aunque no todas lo confiesen, a la mayoría de madres les da cierto respeto ocuparse completamente solas del recién nacido si hasta entonces han contado con la ayuda de su pareja o de algún familiar. Y si te detienes a pensarlo, no hay nada de raro en ello: ¿quién no tiene ciertas dudas acerca de cómo hará algo sin ayuda hasta que lo hace? Lo que sí podemos decirte es que esos miedos serán visto y no visto porque durarán muy poco espacio de tiempo.