5 respuestas sobre la natación en el embarazo

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5 respuestas sobre la natación en el embarazo

El ejercicio durante el embarazo es fundamental para mantenerse en buena forma, paliar algunos síntomas molestos y controlar el aumento de peso.

Pero además, fortalece tu autoestima y te ayuda a sentirte bien contigo misma. Uno de los ejercicios más populares en embarazadas es la natación.

¿Qué beneficios trae nadar en el embarazo, comparado con otros ejercicios?

Además de las ventajas de cualquier ejercicio físico (mayor oxigenación, quemar calorías, mejorar la capacidad cardiopulmonar, etc.), la natación sirve para sentirte más ligera–no importa cuánto peso hayas ganado-, evita el sobrecalentamiento de los músculos y es muy segura respecto a la posibilidad de sufrir un impacto. Además, la resistencia natural del agua te impide realizar movimientos bruscos.

¿Qué estilos de nado son los más apropiados?

Depende de si ya nadabas desde antes del embarazo o no. Una nadadora experta seguramente se beneficie más del crol, aunque es más difícil de coordinar. Si te acercas al final del embarazo, el nado tipo espalda con ayuda de un flotador te ayudará a aliviar molestias lumbares y piernas hinchadas. En cuanto al estilo braza o pecho, si bien ayuda a fortalecer el suelo pélvico, los brazos y las piernas, debe ser evitado si sientes dolores de cintura.

¿Qué precauciones hay que tomar?

En principio, procura evitar tanto los cambios bruscos de temperatura como los riesgos de impacto. Para ello, dúchate antes de sumergirte en la piscina, asegúrate de que el agua se encuentra a una temperatura agradable y no demasiado caliente, no permanezcas mucho tiempo con el traje de baño mojado al salir de la piscina y utiliza en todo momento calzado de goma para evitar resbalarte.

Por supuesto, también debes evitar hacer clavados. Entra y sal de la piscina por la escalerilla en todo momento. Por otro lado, tampoco deberías contener la respiración por mucho tiempo. Si ves que te fatigas o que te falta el aire, descansa cuando lo necesites.

¿Puedo nadar en aguas abiertas?

Si pasas tus vacaciones en la playa, junto al río o cerca de un lago, puedes refrescarte en el agua pero deberías tener mucho cuidado con nadar en aguas abiertas debido al riesgo de sufrir algún calambre. En todo caso, procura hacerlo acompañada. También ten cuidado con los cambios de temperatura, a veces el agua del mar puede ser engañosa y estar mucho más fría que lo que aparenta en la superficie.

¿Hay alguna situación donde no se recomiende practicar natación?

Algunos embarazos de riesgo tienen contraindicada la natación. Además de cualquier caso donde el médico aconseje reposo absoluto, no deberían practicarla quienes padecen de rotura prematura de membranas, placenta previa, cerclaje uterino, amenaza de parto prematuro, dilatación del cuello uterino, etc.

Algunos médicos permiten que la mujer siga nadando hasta casi el momento del parto, mientras que otros lo desaconsejan a partir del octavo mes por el riesgo de pérdida del tapón mucoso. Consulta a tu doctor hasta cuándo puedes seguir practicando y beneficiándote de este ejercicio.

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