5 temas de conversación a evitar con una embarazada

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Así como hay ciertas preguntas que no conviene hacerle a una mujer embarazada, también existen determinados asuntos que no deberían aparecer en la conversación. Pueden poner muy nerviosa a la persona en cuestión, o hacerle pasar un mal momento aunque no te lo diga. Por eso, si estás conversando con una embarazada, te conviene pasar por alto los siguientes tópicos:

Enfermedades genéticas o congénitas

Tal vez hayas leído una historia impresionante en el periódico sobre los terribles efectos del virus del zika en América Latina, o visto un documental sobre los extraordinarios avances de la cirugía para separar hermanos siameses. Pero no deberías conversarlo con alguien que espera un bebé: por más que ya las ecografías y otros estudios le hayan permitido comprobar que su hijo es sano, los temores acerca de tener un niño con problemas nunca desaparecen por completo. No los fomentes.

Historias terribles de parto

Hay embarazadas ávidas de información que preguntan a sus amigas y familiares sobre sus partos. Pero si la tuya –o la de alguien cercano- no fue una grata experiencia, mejor ahórrate los detalles escabrosos. De nada sirve anticiparle a la embarazada cómo las cosas se pueden llegar a complicar en ese momento, más que para crearle nuevas preocupaciones. En todo caso, si crees que puede hacer algo para evitarse un problema, puedes recomendarle que consulte a su médico acerca del tema sin por ello entrar en detalle: “tu madre tuvo dos cesáreas porque su pelvis era estrecha, ¿has conversado de esa posibilidad con el doctor?”.

Las dificultades financieras

Sabemos que sostener económicamente un hogar no es sencillo, y que un bebé complica las finanzas todavía más. Pero no es asunto tuyo cómo la pareja en cuestión arreglará su presupuesto. Seguramente ellos ya se estén preocupando por el tema. Comentar sobre el altísimo coste de la educación privada en tu ciudad, o de la cantidad de pañales que un bebé usa en sus primeros dos años no hace sino echar leña al fuego.

Religión

Para algunas familias no hay ningún problema, pero puede ser un tema sensible en el caso de que la pareja no pertenezca a la misma religión, o que haya alguno de los dos que sea religioso y el otro no. Evita agitar las aguas preguntando si piensan bautizar al niño, o si lo enviarán a un colegio religioso.

Tus pequeños malestares físicos

Por último, en algunos casos te conviene pasar por alto comentarios en tono de queja sobre tus molestias cotidianas, sobre todo si la embarazada viene padeciendo muchos síntomas de embarazo que la tienen a maltraer, o si está pronta a su fecha de parto. Por ejemplo, si mencionas que te duelen los pies porque has andado mucho mientras hacías tus compras, lo más probable es que si ella carga con una abultada barriga y aún sigue trabajando, tú recibas una dura mirada de reproche. Y en ese caso, ¡bien merecida la tendrás!

 

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