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Así cambia el embarazo a los hombres

Síndrome de Couvade

Respecto a los cambios físicos y psicológicos en el padre durante el embarazo, el más llamativo y posiblemente el más conocido es el síndrome de Couvade: lo padecen un 10% de los hombres en embarazos sin complicaciones y hasta un 25% de los futuros papás si el embarazo entraña algún riesgo. Consiste en la aparición en el hombre de síntomas de embarazo comunes en la futura mamá: náuseas, vómitos matutinos, antojos, dolor abdominal e incluso aumento de peso.

El síndrome de Couvade se relaciona con las emociones encontradas que también experimentan los varones cuando esperan un hijo: celos, miedos, exceso de responsabilidad, dudas respecto al papel de padre que tendrán que ejercer a partir de ahora…

Cambios hormonales en el hombre

Parece que las hormonas tampoco permanecen inalteradas. Se ha detectado mayor concentración de prolactina y cortisol en la sangre de los varones que estaban esperando un bebé, del mismo modo en que, tras el parto, el papá experimenta una gran subida de oxitocina y mantiene a raya sus niveles de testosterona. Esto le ayuda a crear el vínculo afectivo con el bebé.

¿Cambios cerebrales?

Una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad Autónoma de Barcelona y el IMIM y publicada a finales de 2016 en Nature Neuroscience, demostró que el embarazo modifica la estructura del cerebro de la mujer, y que esos cambios se mantienen a largo plazo. Los científicos realizaron resonancias magnéticas de los cerebros de mujeres embarazadas y de sus parejas, así como de hombres y mujeres que no habían tenido hijos. Y lo que detectaron es que en las embarazadas se produce una disminución de la sustancia gris en zonas de la corteza cerebral relacionadas con las habilidades sociales, con la capacidad de anticiparnos a las intenciones de los demás y empatizar con ellos. Esa reducción de volumen no disminuye la capacidad, sino que el cerebro se vuelve más eficaz en esa área para proteger al bebé. Y ese cambio persiste a largo plazo: ahí está dos años después de dar a luz.

¿Les pasaba lo mismo a los hombres? Pues no. Según la investigación, los futuros padres no experimentan ese cambio en sus células grises.

Cambios psicológicos

La transformación más importante, en cualquier caso, no es física. Ellos también cambian su manera de estar en el mundo para adaptarse a la llegada del bebé, y es normal que durante ese proceso experimenten ansiedad, insomnio, cambios de humor o estrés. Y, cuanto más involucrados están, peor lo pasan.

En el embarazo la pareja se prepara también para convertirse en una familia. Algunos hombres experimentan cambios en el apetito sexual: o bien pierden el deseo por miedo a dañar al bebé (un mito, el sexo en el embarazo es estupendo para vuestro hijo) o porque ven a su mujer “distinta”, o bien sienten más deseo o tienen sensaciones más intensas de lo habitual.

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