Bañarse durante el embarazo

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Cuando te quedas embarazada por primera vez, lo más probable es que estés llena de dudas y de temores respecto a lo que puedes y no puedes hacer. Es verdad que ahora tu cuerpo no es solamente tuyo, ya que llevas una vida allí dentro y todo lo que haces puede afectar a tu bebé. Sin embargo, debes recordar que el embarazo no es una enfermedad y que la mayoría de tus actividades cotidianas son perfectamente seguras. Darse un baño es un ejemplo. 

¿Baño o ducha?

Cualquiera de las dos opciones son perfectamente seguras durante el embarazo, salvo en las últimas semanas donde sí se recomienda evitar los baños de inmersión y preferir las duchas. Esto se debe a que si ya has expulsado el tapón mucoso corres riesgo de infección al sumergirte en el agua. Pero durante todos los meses anteriores puedes darte un baño en la bañera sin ningún problema.

La temperatura justa

Cuando te bañes estando embarazada recuerda que el agua debe estar a una temperatura agradable, entre 30 y 35º C. Si tomas baños o duchas de agua fría podrías provocarte calambres. Y peor aún es la temperatura excesiva: podría afectar directamente el desarrollo de tu bebé, recalentando el líquido amniótico y provocando que le llegue menos oxígeno.

Por eso, no te sumerjas en la bañera si al colocar el pie sientes demasiado calor. La temperatura del agua debe ser la temperatura del cuerpo. Por este motivo los jacuzzis, las aguas termales y saunas están prohibidos durante el embarazo.

Cuidados de la piel

Uno de los síntomas de embarazo es que tu piel está tirante y muy sensible. Procura utilizar jabones, geles y productos para el cabello que sean neutros e hipoalergénicos. No permanezcas sumergida por más de 20 minutos para evitar que la piel se deshidrate (cuando aparecen las conocidas arrugas en las yemas de los dedos). Y después de bañarte, hidrátate con una crema nutritiva que sirva para prevenir la aparición de estrías.

Prevención de golpes y caídas

Desde el primer día que sepas que estás embarazada deberías utilizar toallas, alfombrillas y antideslizantes en el baño y en la ducha, para evitar una posible caída. A medida que avance tu gestación y te pongas más grande, pide ayuda tanto para entrar como para salir de la bañera. Recuerda que tu centro de gravedad ha cambiado y que es fácil perder el equilibrio, especialmente si estás sobre una superficie mojada y resbaladiza. Ante la duda, puedes conseguir una silla de plástico y ducharte sentada.

El embarazo no debe ser una excusa para que desatiendas ni tu higiene ni tus cuidados personales. Tomando algunas precauciones puedes seguir bañándote tranquila y disfrutar de este momento de relajación para ti.

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