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embarazos diferentes

Cada embarazo es diferente

Prácticamente todas las mamás que han tenido más de un hijo podrán atestiguar que la barriga crece antes en el segundo embarazo. Si con el primer bebé tenías que solicitar que te cedieran el asiento en el transporte público, porque con 20 semanas aún no se te notaba la tripa, en el segundo embarazo no te sorprendas si las personas te empiezan a pregunta “¿Y de cuánto estás?” a las pocas semanas de hacerte el test de embarazo. Esto es porque los músculos abdominales se distienden y se acomodan antes de que los fuerce el peso del bebé.

Y hablando de peso, los bebés nacidos después de un hermanito mayor, suelen pesar más que los primeros. Por otro lado, la mayor parte de las mujeres aumenta menos de peso en la segunda gestación.

Síntomas y complicaciones en el embarazo

Seguramente tus síntomas de embarazo generales, como tener o no tener náuseas, padecer de calambres o de dolor de espalda, sean los mismos y hasta se acentúen en la segunda oportunidad. Esto es porque dependen sobre todo de la constitución genética de cada mujer. Por otro lado, si has padecido un primer embarazo sin complicaciones, las posibilidades de que las padezcas en el segundo disminuyen significativamente.

¡Qué cansancio!

Son mayoría las mamás que manifiestan sentirse muchísimo más cansadas (¡agotadas!) en el segundo embarazo. Pero probablemente, más que a una cuestión fisiológica esto se deba a que ya tienen un niño pequeño a quien cuidar, que les demanda su atención y que no sabe de horarios de siesta o de que mamá necesita acostarse…

Un mar de emociones

Lo que se siente en el segundo, en el tercer o en cualquier embarazo que tengas siempre será único. Tal vez te parezca que con un segundo hijo no tienes la misma disponibilidad para conectarte con tu estado, para hablarle a tu barriga o para pensar todo el tiempo en el nuevo bebé, ocupada como estás con tu otro hijo. A la vez, sentirás antes sus movimientos, lo que te ayudará a tenerlo presente. Posiblemente sientas menos miedo y ansiedad, ya que ya lo has vivido todo la primera vez. O al revés, te preocupen cuestiones como los celos de tu hijo mayor, o quién se quedará a su cargo cuando te pongas de parto… en fin, como dicen las abuelas, “cada embarazo es diferente” y merece que lo vivas con toda la intensidad que amerita.