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Cómo tratar los problemas digestivos en el embarazo

Los desajustes hormonales hasta que el cuerpo se acostumbra al nuevo estado, el crecimiento del útero que empuja y comprime a los demás órganos del abdomen, la digestión que se hace más lenta, la incorporación de calcio y hierro en forma de suplementos… todo esto contribuye a que el embarazo suela venir acompañado de diversas molestias digestivas. ¿Cómo se las puede tratar?

Primer trimestre: Inapetencia, náuseas, vómitos.

Esta primera etapa del embarazo se caracteriza por la verdadera revolución hormonal que tiene lugar dentro de tu cuerpo. Muchas mujeres descubren su estado precisamente porque sienten aversión a ciertas comidas, sabor metálico en la boca o mayor sensibilidad a los olores. Se cree que es una protección natural del cuerpo que minimiza las posibilidades de que ingieras accidentalmente alimentos que podrían dañar a tu bebé.

Las molestas náuseas matutinas, por su parte, aparecen alrededor de la semana 8 y suelen ir mejorando hacia la semana 14. Para combatirlas, se aconseja comer unas galletas saladas antes de levantarse de la cama, beber té de jengibre o agua fría de a sorbos.

Ahora, si las náuseas son tan severas que te impiden realizar tus actividades cotidianas, si los vómitos persisten más allá de la semana 14, o si el hecho de no ingerir alimentos hace que bajes de peso en lugar de aumentar, podrías estar sufriendo de hiperémesis gravídica, una condición que requiere tratamiento y a veces, hasta hospitalización.

Segundo trimestre: comienza la acidez

El útero crece y comienza a empujar tu estómago hacia arriba. El esófago está más dilatado, puedes sentir cómo ascienden los jugos gástricos y por eso sientes ese molesto ardor después de las comidas. También la digestión se hace más lenta. Para combatir estos síntomas, evita alimentos picantes y procura ingerir varias porciones pequeñas de alimento a lo largo del día en lugar de pocas comidas copiosas.

Tercer trimestre: qué molesto es ir al baño…

Tránsito lento (estreñimiento), la aparición de dolorosas hemorroides, gases… ¿alguna embarazada puede sentirse verdaderamente cómoda en estos últimos meses? La presión de tu útero sobre tus intestinos, el aumento de progesterona, los kilos que se han ido acumulando, la incorporación de suplementos de hierro, todo ello contribuye a que experimentemos estos molestos síntomas. Algunos métodos para combatirlos son beber al menos dos litros de agua al día, evitar las bebidas gasificadas, no comer comida picante ni demasiado grasosa, masticar muy bien cada alimento y permanecer sentada un rato después de comer. Todo ello, además del consejo ya mencionado de comer porciones pequeñas, puede contribuir a que las molestias mejoren. Por supuesto, si tu malestar empeora, no dudes en consultarlo con tu médico.

 

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