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frutas y verduras crudas en el embarazo

Consumir verduras crudas en el embarazo

Es necesario prestar especial atención al consumo de verduras crudas en el embarazo.Las frutas y verduras pueden estar contaminadas con diversas bacterias, como la E. Coli o la salmonella. Además, son un factor de transmisión de la temible toxoplasmosis, que en el embarazo puede ser muy peligrosa para el desarrollo del sistema nervioso de tu bebé. Si además tenemos en cuenta que el consumo de frutas y verduras crudas aumenta en los meses de calor, que es justamente cuando la temperatura favorece más el desarrollo de bacterias, el riesgo de que termines ingiriendo alguna verdura contaminada es aún mayor.

¿Cómo debes higienizar las frutas y verduras estando embarazada?

Lo más importante es lavar muy bien las frutas y verduras en el momento de consumirlas. Para ello, no alcanza con colocarlas bajo el grifo: es necesario que las dejes unos minutos en remojo en agua que contenga unas gotas de lejía apta para consumo alimentario. Si no tienes lejía, el zumo de limón y el vinagre también previenen las infecciones aunque no son infalibles. Las verduras con cáscara deben ser consumidas peladas. Las frutas con piel gruesa se limpian además con un cepillo.

Otras precauciones que puedes tomar al consumir frutas y verduras crudas

Conviene comprar la fruta y la verdura cerca de tu casa, para evitar que pase mucho tiempo embolsada. Cuando llegues a tu casa quítale los envoltorios de plástico. Y procura no conservarla por más de 3 o 4 días. Retira de las frutas y verduras todas esas partes golpeadas, marchitas o que no tengan buen aspecto, pues es más probable que estén contaminadas. Y consume la verdura en su totalidad, o tira la que sobre: no almacenes restos de ensalada ni siquiera en la nevera.

Lo que no debes comer estando embarazada

Estando embarazada, evita consumir brotes de soja o de alfalfa, en los que el riesgo de contaminación es muy grande. Por otro lado, una cosa es comer una ensalada fresca preparada en tu casa, cuando tú tienes la garantía de cómo se han higienizado las verduras, y otra muy distinta es consumir una ensalada en un restaurante, donde no tienes manera de saber cómo se conservan y se lavan esos ingredientes. Evita consumir ensaladas, un batido o un zumo de frutas comprados, hasta después de que nazca tu bebé.