¿Cuáles son los requisitos de la Seguridad Social para los tratamientos de fertilidad?

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¿Cuáles son los requisitos de la Seguridad Social para los tratamientos de fertilidad?

Ser menor de 40 años o tener problemas físicos que impidan la concepción son algunos de los requisitos que tendremos que cumplir si queremos que la Seguridad Social cubra nuestro tratamiento de fertilidad.

Cada vez más mayores

El deseo de desarrollarse profesionalmente y la falta de recursos económicos son dos de los principales motivos que hacen que la edad media para convertirse en madre haya aumentado cinco años en los últimos 25. Pero biológicamente los cambios no son tan rápidos, y nos encontramos con la circunstancia de que hay muchas mujeres que se plantean concebir más tarde de los 35 años e incluso pasados los 40, edad a la que la reserva ovárica está disminuida y es más difícil conseguir un embarazo de forma natural. De ahí que muchas parejas recurran a los tratamientos de fertilidad como solución para convertirse en padres. Existen dos opciones: recurrir a una clínica de fertilidad (donde tendremos que desembolsar alrededor de 5.000 euros por el tratamiento más sencillo) o la Seguridad Social, que ofrece estos tratamientos de forma gratuita a parejas (de momento solo parejas heterosexuales, pero parece que esto cambia en 2019) que cumplan una serie de requisitos.

 

Requisitos de la Seguridad Social

Puede variar de una Comunidad Autónoma a otra, pero los condicionantes para poder someterse a un tratamiento de reproducción asistida por la Seguridad Social serían:

  • La edad: En las mujeres está fijada en 40 años y en los hombres en 50-55. Esta es uno de las principales barreras a la hora de realizarse los tratamientos, ya que cuando las parejas deciden acudir a la medicina por sus problemas de fertilidad, muchas veces la mujer supera esta edad o la superará mientras está en la lista de espera (que puede ser desde seis meses hasta dos años).

  • Incapacidad para concebir: La pareja se someterá a una serie de controles médicos que determinen si existe un problema médico que impida que ese embarazo pueda iniciarse de forma natural. Este requisito es uno de los más polémicos, ya que deja fuera a mujeres solas o parejas homosexuales.

  • Tener otros hijos: No se ofrece este tratamiento a parejas que ya tienen uno o más hijos en común excepto si ese hijo o hijos tienen una enfermedad crónica grave o si solo uno de los miembros de la pareja tiene hijos.

  • Uso del semen: En el caso de que no sea posible utilizar el semen del padre, la Seguridad Social dispondrá de una muestra de un banco de donantes anónimo. También existe la posibilidad de congelar el semen del cónyuge (por ejemplo, si el hombre tiene que someterse a un tratamiento oncológico).

  • Número de intentos: Puede variar según la Comunidad Autónoma, pero suelen ser cuatro intentos para la inseminación artificial con semen de la pareja (seis si es de donante) y tres ciclos en fecundación in vitro. Tanto si ya se han agotado todos los ciclos como si se consigue el embarazo, ya no se podrá volver a solicitar este tratamiento por la Seguridad Social.

  • Enfermedades previas: Tener SIDA, hepatitis C o cualquier otra enfermedad grave que pueda ser hereditaria también es un condicionante. En estos casos, se estudia cada caso y las posibilidades médicas que existen de concebir un bebé sano.

 

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