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Cuatro posturas que ayudan a dilatar para el parto

Por eso es importante recordar que las respiraciones son un elemento clave, especialmente en la fase más larga del parto, la de la dilatación. Si respiras de forma rítmica y profunda podrás controlar más el dolor y que la dilatación, que puede llegar a durar diez o más horas en las madres primerizas, sea más llevadera. También la postura puede ayudarte a dilatar más rápido y hacer que el parto se desarrolle en menos tiempo. Estas son las cuatro posturas que facilitan la dilatación y consiguen disminuir el dolor:

  • De pie, caminando. Lo habrás escuchado cientos de veces: caminar en tu habitación o incluso en el pasillo del hospital, con pasos cortos y relajados si es posible, es una manera de favorecer la apertura del cuello uterino, lo que ayuda a que la dilatación sea más rápida. Además, mientras caminas te concentrarás menos en el dolor. Y eso sin contar con que seguramente en esta postura te sentirás más cómoda que tumbada o sentada. Por todas esas razones, si te sientes con fuerzas para caminar, hazlo. Estarás ayudando a que el bebé avance por el canal vaginal.
  • Sentada en una silla mirando al respaldo. Si colocas unas almohadas en el respaldo de una silla, te sientas en ella con las piernas a los lados y en dirección contraria a como solemos hacerlo, es decir, mirando al respaldo, y te inclinas un poco hacia delante apoyando el pecho en las almohadas, estarás ayudando a que la fase de dilatación sea más llevadera. Para empezar, liberas la parte baja de la espalda, que suele estar sobrecargada. Y además, reduces la presión del bebé sobre la pelvis. Otra opción es sentarte sobre una gran pelota de goma como las que se suelen usar en pilates.
  • Tumbada de lado. Si te sientes más cómoda tumbada, prueba a recostarte de lado, poniendo una almohada entre las piernas para mantenerlas un poco abiertas. Seguramente así notarás más liberada la zona lumbar. Es la mejor posición si tienes contracciones muy fuertes.
  • A cuatro patas, apoyada en las palmas de las manos y las rodillas. En esta posición  ayudas a reducir el dolor de la zona lumbar. Además, es la postura que se recomienda cuando el bebé no está bien colocado porque favorece la rotación si se encuentra mirando hacia el pubis de la madre en lugar de a su espalda.