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Ectasia piélica fetal

Ectasia piélica fetal: ¿Qué significa?

Cuando una mujer embarazada se realiza una ecografía, es posible que se detecte que el feto tiene una ectasia piélica fetal o dilatación de alguna zona por donde pasa la orina. Una de las anomalías más frecuentes en el riñón del neonato es la dilatación de la pelvis renal. En grado moderado, hablaríamos de pielectasia y en grado severo, de hidronefrosis.

El médico que realice la ecografía deberá medir el tamaño de la pelvis renal fetal. Si en el tercer trimestre de la gestación su diámetro antero-posterior es menor de 7 mm se considera normal. Entre 7 y 9 mm sería una dilatación leve, hasta 15 mm se consideraría moderada. Por encima de 15 mm hablaríamos de una dilatación grave.

Si el bebé padece una ectasia piélica leve o moderada puede que desaparezca por sí misma a las pocas semanas de vida o que la dilatación continúe. Es este último caso, el pediatra del niño será el que se encargue de elegir el tratamiento a seguir y comprobar su evolución.

A los bebés con dilataciones mayores de 15 mm, se les realizará una ecografía en los primeros días de vida para decidir si es necesario realizar otras pruebas para buscar causas que necesiten cirugía y para valorar la función de sus riñones.

Causas de la ectasia piélica fetal

La mayoría son dilataciones transitorias y sus causas son muy diversas. Puede darse por ejemplo si el feto produce demasiada orina o la vejiga no le funciona bien, o ser causada por factores maternos (como haber bebido en exceso).

Se detecta entre el 0,6 y el 4,5% de los embarazos) y es más habitual que se produzca en el sexo masculino. No es grave. En el 90% de los casos el problema se soluciona sin tratamiento, desaparece conforme el útero va madurando o al poco tiempo de nacer.