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El paso a paso de la cesárea

A no ser que el médico haya advertido con tiempo que es posible que el parto no sea vaginal por alguna circunstancia, muy pocas mamás se plantean que quizá su hijo nacerá por cesárea. Sin embargo, en España uno de cada cuatro bebés nacen a través de esta técnica. Las razones van desde posibles riesgos para la madre y/o el bebé en caso de parto vaginal hasta circunstancias más relativas que cada médico valora, pero lo cierto es que no se trata de una intervención excepcional.

Por eso es buena idea saber a qué nos enfrentamos para estar preparadas en caso de que por alguna razón acabemos dando a luz mediante cesárea. Estos son algunos de los datos que nos acercan a lo que ocurre en esta intervención:

Preparativos

Una vez que el equipo médico ha decidido que optará por una cesárea comienzan los preparativos previos a la intervención. Se suele colocar a la embarazada un gotero, se limpia la piel del abdomen, se rasura la zona alta del vello púbico y una vez que se ha administrado la anestesia y esta empieza a hacer efecto, se pone una sonda en la vejiga para mantenerla vacía de orina.

Anestesia

La anestesia epidural puede ser de dos tipos: raquídea -una única dosis que suele durar varias horas y se administra en el momento de la cesárea- o peridural, que es la que se usa durante el parto vaginal en quienes lo solicitan -quita el dolor pero no produce una anestesia profunda porque los fármacos entran en poca cantidad y de forma continua; si se aplica para una cesárea se administra más cantidad de anestesia que cuando es un parto vaginal-. En cuanto al bebé, no sufrirá los efectos de la anestesia ya que esta no pasa a la sangre materna.

¿Cuánto dura?

La intervención no suele alargarse más de media hora. Como la madre no está sedada completamente podrá ver el nacimiento de su hijo. En cuanto al padre, que pueda estar o no presente depende del centro sanitario y del equipo médico que esté atendiendo la cesárea. Cada vez resulta menos excepcional que el padre esté presente en la cesárea si no se prevén complicaciones.

Cirugía

Se realiza un corte en horizontal en el borde superior del vello púbico y se accede al útero separando la grasa, cortando de forma transversal la aponeurosis, separando los músculos abdominales y desgarrando con suavidad el peritoneo. Cuando el niño ya está en el exterior, se corta el cordón umbilical y se extrae la placenta. Para acabar hay que coser el útero con un hilo que se acabará reabsorbiendo; también se cose la capa que sujeta los músculos abdominales. La piel se cierra con grapas o hilo de nylon que se retiran en unos días. Se suelen usar analgésicos que son compatibles con la lactancia para calmar el dolor una vez que deje de hacer efecto la anestesia.