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Embarazada y cáncer de cuello de útero

¿Qué factores de riesgo están asociados al cáncer de cuello uterino?

Ninguna mujer está exenta de padecer esta enfermedad. Sin embargo, este tipo de cáncer es más frecuente a partir de los 20 años, razón por la cual es tan importante que todas las adolescentes y las jóvenes comiencen a realizarse chequeos ginecológicos periódicamente. Otros factores de riesgo incluyen haber sufrido una infección de VPH, consumir anticonceptivos orales durante muchos años consecutivos, haber comenzado a mantener relaciones sexuales desde muy temprana edad, fumar, estar expuesta a sustancias químicas, etc.

Detección durante el embarazo

Cualquier embarazada (y sus familiares) se sentiría devastada ante el diagnóstico de cáncer cervical en esta etapa. Paradójicamente, es más factible que, de surgir cáncer en una primera etapa, se lo detecte con más facilidad durante un embarazo que si la mujer no estuviese encinta. Esto se debe a la cantidad de controles y revisaciones que se le hacen a cualquier embarazada, y que podrían permitir detectar la enfermedad en un estadio precoz.

La buena noticia es que el cáncer de cuello del útero tiene mejor pronóstico cuanto más temprana sea la detección. Por otro lado, el hecho de estar embarazada no influye en el avance de la enfermedad, que en este tipo de cáncer suele ser lento. La mala noticia es que, durante el embarazo, hay que evaluar cuidadosamente las opciones de tratamiento, pues en ocasiones puede peligrar la continuidad de la gestación, e incluso la fertilidad futura de la paciente.

Posibilidades de tratamiento

¿Qué opciones se tienen cuando el cáncer de cuello uterino se detecta durante un embarazo? Todo depende de varias cuestiones, a saber:

  • El estadio de la enfermedad: Un cáncer incipiente puede llegar a vigilarse de cerca para permitir que la gestación continúe, posponiendo para después del parto el tratamiento o la extirpación. En cambio, un cáncer avanzado requiere un tratamiento inmediato para mejorar las perspectivas de sobrevida de la mujer. El tratamiento de radioterapia y quimioterapia no es compatible con el embarazo.
  • El trimestre de embarazo: Se suele privilegiar el tratamiento de la enfermedad cuando se la detecta en el primer trimestre, y por el contrario, se procura esperar a que el bebé pueda nacer si se detecta la enfermedad después de las 24 semanas. El segundo trimestre es el más complicado, y se evalúa caso por caso. Los bebés suelen nacer prematuros y por cesárea.  Por lo general, cuando hay un cáncer en este mismo procedimiento se extirpa el útero.

¿Se puede ser madre después de un cáncer?

En la actualidad sí es posible, cuando el útero no se extirpa, gracias a la criopreservación de óvulos propios que permiten que la mujer realizarse una FIV una vez que el tratamiento de la enfermedad haya concluido con éxito.