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Embarazo: el vínculo emocional con el bebé

Multitud de estudios han demostrado la importancia de las emociones de la madre en el desarrollo del feto y sus repercusiones en el desarrollo futuro del bebé a largo plazo. También se ha demostrado que el feto tiene una vida emocional intensa dentro del útero de su madre, especialmente a partir del sexto mes. A continuación veremos cómo se puede reforzar el vínculo emocional con el futuro bebé durante el embarazo.

 

El vínculo emocional con el bebé en el embarazo

Ejemplos de esa vida emocional tan intensa del bebé dentro del útero son que el feto ya es capaz de percibir sonidos del exterior desde la semana 16 de embarazo, y que se pueden medir las alteraciones del ritmo cardiaco que muestra como reacción a lo que escucha. Los expertos advierten de que no son emociones como las que tenemos los adultos o los niños (alegría, tristeza, rabia, miedo…), sino más bien sensaciones: bienestar, sobresalto, alarma… ya que es necesario un desarrollo neurológico para experimentar las emociones, entendidas en el sentido clásico del término. Éstas emociones no se desarrollarán hasta el tercer mes después del nacimiento.

No se trata de pasarse el embarazo en un nirvana (imposible de conseguir, además): todas las emociones de la madre tienen su utilidad y servirán a su hijo para prepararse para el mundo. Pero sí es importante, como madres, cuidar nuestro bienestar emocional, igual que hacemos ejercicio o cuidamos la alimentación. Porque no es malo para el niño que la madre se enfade, o se ponga nerviosa en un momento dado, pero sí que el estrés o la angustia se hagan crónicos durante la gestación.

 

Cómo conectar con tu hijo en el embarazo

Hay muchas cosas que podemos hacer durante el embarazo para reforzar el vínculo y el apego con nuestro bebé y transmitirle sensaciones y emociones positivas:

Hablarle a menudo: No hace falta que sea en voz alta, pero sí pensar en él, en cómo nos gustaría explicarle lo que sentimos, lo que nos está pasando o lo que estamos viendo. Al “hablar” con el bebé vamos encontrando el tono, las cosas que queremos compartir con él, nuestra manera de explicarle el mundo, le hacemos partícipe de nuestra existencia. Y quien dice hablar dice ponerle música, bailar y todas las formas de comunicación que se nos ocurran.

Tocarte la tripa: Un gesto de protección y afecto que hacen todas las madres durante el embarazo. Ese movimiento tan habitual produce una respuesta bioquímica: se segregan hormonas de placer que refuerzan el vínculo madre-hijo.

Reservar un momento del día para conectar con el bebé: Lo harás continuamente sin necesidad de planificarlo. Reservar unos minutos al día (al llegar a casa, por ejemplo, o antes de dormir) para cerrar los ojos y sentir a tu pequeño o tu pequeña tiene un efecto protector para él y para ti.

Dedicarte a actividades que te hacen sentir bien: ¿Te gusta pasear con tu pareja? Reserva un hueco cada día para hacerlo. ¿Disfrutas viendo tres capítulos seguidos de tu serie favorita?  ¿Te relajan los masajes? ¿Desconectas cuando quedas a comer con tus amigas un día a la semana? ¡Hazlo!  Hazlo por ti y por la personita que se está formando en tu interior.

Comunícate mucho y bien con tu pareja: Os estáis transformando en una familia. Las emociones de la madre se apoyan, y mucho, en la conexión con la persona con la que emprende esta aventura. Estáis sentando las bases de la comunicación y la organización que tendréis cuando nazca el bebé. Y lo mismo sucede con el círculo más cercano: los abuelos, los amigos íntimos…

Evita lo evitable: Hay situaciones de estrés en el trabajo que no podrás evitar, pero conviene alejarte de situaciones tensas o de tareas agotadoras. ¿Te merece la pena discutir con tu compañera por lo mismo de siempre? ¿De verdad tienes que ser tú quien se encargue de organizar esa fiesta de cumpleaños también este año? Cambia tus prioridades, piensa en tu bebé y elige lo que mejor os sienta a los dos.

 

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