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Excesos de verano en el embarazo: qué sí y qué no

Sí, el verano es una estación de excesos. Y, aunque cuando llega el embarazo hay mil cosas que ya no te apetece hacer, con otras actividades muy habituales es fácil que surjan dudas. Veamos algunas.

Trasnochar.

Llega el fin de semana o las vacaciones y nos vamos a cenar con nuestra pareja y nuestros amigos. Por supuesto, durante el embarazo no hay que consumir ni una gota de alcohol, pero ¿es malo alargar la tertulia hasta tarde en una terraza junto a la playa? Pues, en principio, no hay problema, siempre que recuperes el sueño al día siguiente o te hayas echado una siesta durante el día. Bailar con moderación os vendrá bien a ti y al bebé siempre que la música no esté a todo volumen ni te agotes. 

Ir a un concierto.

Los festivales de verano y los conciertos al aire libre son clásicos del verano. En principio no hay inconveniente en ir a un concierto de rock embarazada, siempre que no haya grandes aglomeraciones, no te pongas a pegar brincos en primera fila y no te pegues a los bafles. Se desconoce cómo afecta el sonido de un concierto de este tipo al feto, pero sí se sabe que las mujeres que permanecen largas jornadas en entornos laborales ruidosos tienen más riesgo de tener niños con problemas de audición.

Tomar el sol en la tripa.

El problema de tomar el sol en el embarazo es que, a causa de las hormonas, es  más fácil que salgan manchas en la piel. En la tripa, la hiperpigmentación hace que se marque más aún la línea alba (que va del ombligo al pubis). Hay que usar protección solar muy alta, evitar las horas centrales del día, y no acumular horas al sol.

Comidas veraniegas.

En la gestación hay que cuidar la alimentación más que nunca, para no comer nada que pueda ser peligroso para el bebé y para no engordar en exceso, algo que también es perjudicial para los dos. En verano comemos mucho fuera y, si estás embarazada, las opciones se reducen bastante: no deberías comer verduras y hortalizas crudas que no tengas la seguridad de que están bien lavadas; no se puede comer ostras, pescado o marisco crudos; tampoco quesos que no estén elaborados con leche pasteurizada… A todo esto se añaden las patatas fritas, los cacahuetes, quicos y otros aperitivos ricos en grasas y sal que deberían ser una excepción durante el embarazo, así que…

Ir a un spa.

Sí, es muy placentero, pero sumergirte en agua muy caliente está contraindicado en el embarazo porque te baja la tensión y puede afectar al feto. Determinados productos de aromaterapia, masajes y el trabajo de ciertos puntos de acupuntura pueden causar contracciones. Pregunta a tu médico y consulta previamente en el spa o el balneario al que estás pensando acudir, porque sí hay también programas específicos para embarazadas.

Hacer excursiones.

Claro que puedes dar un paseo por el campo o conocer una ciudad nueva en una visita guiada. Pero pegarte una paliza a subir una montaña y acelerar las pulsaciones o caminar a toda prisa por la ciudad con toda la solana no es buena idea. Lo importante es no agotarte, parar a descansar siempre que lo necesites y mantenerte bien hidratada bebiendo líquido (preferiblemente, agua) con frecuencia.

Viajar en coche embarazada.

Es el medio de transporte más utilizado en viajes cortos y sí se puede seguir usando, aunque con precauciones. Hay que hacer paradas frecuentes para estirar las piernas, llevar ropa cómoda y llevar a mano agua y algo de comer. Recuerda que es importante poner la parte inferior del cinturón por debajo del vientre mientras que la cinta superior debe estar entre los pechos y por encima del hombro.

 

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