Flujo vaginal durante el embarazo

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21/12/2023 - Tiempo de lectura 6 mins
flujo embarazo

Este artículo trata de:

Flujo vaginal embarazo
Tipos
Cuándo acudir al médico

Es común que la futura mamá experimente a lo largo del embarazo un flujo vaginal normal blanquecino o transparente que ayuda a que la vagina se encuentre limpia y protegida ante posibles infecciones. A este flujo se le conoce con el nombre de leucorrea y puede aumentar por los cambios hormonales que se producen a lo largo del embarazo.

Cambios hormonales y su relación con el flujo vaginal en el embarazo

Las hormonas producen cambios significativos en el cuerpo de la madre durante el embarazo y son las causantes de muchos de los síntomas que aparecen durante la gestación. Si nos centramos en el flujo vaginal, las hormonas pueden afectar tanto a la cantidad, como a la consistencia y al olor del flujo.

Así, el aumento de los niveles de estrógeno en el embarazo pueden provocar un aumento del flujo vaginal, el cual puede ser más espeso, lechoso o transparente. La progesterona, por su parte, puede actuar de tal manera que hace que el flujo vaginal sea más abundante y espeso de lo normal, siendo además su consistencia parecida a la de la clara del huevo. Estos cambios provocados por las hormonas pueden modificar el pH vaginal, alterándolo y haciendo que sea más ácido, lo que puede ocasionar que el flujo vaginal desprenda un olor más fuerte.

En resumen, es normal que durante el embarazo se produzca un aumento del flujo vaginal asociado a los cambios hormonales. No obstante, si el flujo tuviera mal olor, un color inusual o se acompaña de irritación u otras molestias, habría que consultar con el médico para que descarte que se trata de una infección vaginal.

¿Qué indican los distintos tipos de flujo vaginal durante el embarazo?

A tenor de lo visto anteriormente, es importante que la embarazada sea consciente de los distintos tipos de flujo vaginal que se pueden presentar en el embarazo para que conozca qué pueden indicar por su aspecto:

  • Flujo blanco o lechoso: Bastante común en el embarazo. Suele ser inodoro y, en principio, no suele ser señal de ningún problema. Si fuera excesivo, tuviera un olor fuerte o viniera acompañado de irritación o picazón podría indicar que hay una infección vaginal.
  • Flujo acuoso: También suele ser normal que, debido a los cambios hormonales, el flujo vaginal se presente en el embarazo con un aspecto acuoso. Si se presentara con olor desagradable o ardor podría tratarse de infección vaginal.
  • Flujo espeso y elástico: En cambio, si el flujo tuviera una consistencia más espesa y elástica (como la textura de la clara del huevo), podría ser un indicativo de que la embarazada se encuentra en su periodo fértil.  
  • Flujo con sangre o manchado: Cuando el flujo aparece con sangre puede ser bastante llamativo, pero no siempre indica un problema. Un sangrado leve se puede deber a cambios en el cuello uterino o puede que aparezca tras haber mantenido relaciones sexuales. Sí que podría indicar que hay una complicación si el sangrado en vez de ser leve es abundante, persistente o viene acompañado de dolor abdominal. En estos casos sería importante acudir al médico.
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Cómo diferenciar el flujo normal de posibles infecciones o complicaciones

Si bien no es sencillo, algunas criterios pueden ayudarte a diferenciar el flujo normal de una posible infección o problema. A continuación, te dejamos algunas pautas que te pueden servir para poder diferenciarlos por el olor, el color, la consistencia y la cantidad del flujo vaginal.

Flujo normal

Suele ser blanco o lechoso y tener un aspecto acuoso, espeso o con una textura parecida a la de la clara del huevo. El olor no debe ser desagradable ni fuerte y la cantidad (aunque puede aumentar en el embarazo) entraría dentro de lo normal cuando no sea excesiva ni cause molestias significativas. Además, si el flujo es normal no vendría acompañado de molestias como dolor, irritación, enrojecimiento, picazón o dolor al orinar.

Posibles infecciones o complicaciones

En cambio, habría varios signos que nos podrían indicar que estamos ante una infección vaginal o ciertas complicaciones:

  • Que su olor sea fuerte o desagradable.
  • También podría indicar una infección o complicación que haya cambios en el color y que este sea verde, amarillo, grisáceo o con rastros de sangre
  • Enrojecimiento, irritación o picazón intensa, así como hinchazón en la zona vaginal pueden ser signos de infección.

Además, un dolor abdominal, durante las relaciones sexuales o al orinar, así como cualquier tipo de molestia persistente, pueden ser un aviso de que existe un problema y habría que acudir al médico para que descarte cualquier complicación.

Cómo mantener una buena higiene íntima durante el embarazo

El incremento del flujo vaginal es habitual en el embarazo, manteniendo limpia la vagina y ejerciendo una acción protectora para la madre y el bebé. Sin embargo, a lo largo del embarazo pueden aparecer posibles infecciones. Una manera de intentar prevenirlas es manteniendo una higiene íntima correcta. Estos consejos te pueden ayudar a conseguirlo.

  • La limpieza de la vagina debe hacerse con cuidado, pues se trata de una zona delicada.
  • Hay que lavar la zona vaginal con agua tibia y jabón suave hipoalergénico y alejarse de jabones con fragancia, esponjas sintéticas o productos químicos agresivos, pues pueden alterar el equilibrio natural de la flora vaginal. Después de lavarnos, habría que secar bien el área vaginal utilizando una toalla limpia y seca.
  • Utiliza ropa apropiada. Es conveniente vestir ropa interior cómoda, realizada en algodón y que deje transpirar. No se recomienda usar ropa interior sintética y ajustada, ya que no permiten una correcta ventilación de la zona vaginal, aumentan el sudor y crean un ambiente propicio para microorganismos agresores. Así mismo, es importante cambiarse de ropa interior a menudo y, en especial, si has sudado mucho (por ejemplo, tras hacer deporte).
  • Si vas a la piscina, no te quedes con el bañador mojado demasiado tiempo, ya que esto puede provocar que crezcan bacterias y hongos.
  • Beber suficiente agua, seguir una dieta equilibrada y hacer ejercicio de forma regular (siguiendo las indicaciones de tu medico) te ayudarán a mantener una flora vaginal saludable, además de ser hábitos de vida saludables que te ayudarán a prevenir y aliviar otros síntomas de embarazo.
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Algunos mitos sobre el flujo vaginal en el embarazo

El del flujo vaginal es un tema que se asocia a ciertas creencias y mitos. Estos son algunos de ellos y cuál es la realidad que se esconde tras el mito.

Aunque si bien es cierto que hay que estar atentos a todos esos cambios relevantes que afecten al olor, al color o que vayan acompañados de otras molestias (irritación, dolor…), es normal que por los cambios hormonales propios del embarazo aumente la cantidad de flujo vaginal.

El flujo vaginal no suele tener un olor en el embarazo demasiado pronunciado. Si tuviera un olor fuerte o desagradable sería un síntoma de una posible infección y habría que acudir al médico.

Como hemos visto, un flujo vaginal normal en el embarazo mantiene limpia y protegida la zona vaginal, por lo tanto su función es muy importante. Hay que preocuparse cuando los cambios en el flujo no son normales (olor desagradable, cambios en el color, aumento excesivo, picazón…)

Utilizar productos especiales puede hacer que se altere el equilibrio natural de la flora vaginal. Agua tibia y jabón suave hipoalergénico es suficiente para poder mantener limpia la zona vaginal. Además debemos usar ropa cómoda, transpirable y de algodón y seguir un estilo de vida saludable (dieta equilibrada, hidratarnos bien y hacer ejercicio de forma regular).

Cuándo acudir al médico por cambios en el flujo en el embarazo

Es importante acudir al médico ante cualquier alteración excepcional del flujo vaginal para que pueda evaluar tu caso y pueda indicarte si se trata de un cambio normal o de una posible infección o cualquier otro tipo de molestia. Recuerda que si el flujo vaginal presenta un olor fuerte o desagradable, o si se produce un cambio en el color y este es verde, amarillo, grisáceo o contiene rastros de sangre, puede ser señal de que hay una infección o complicación. Igualmente, deberías hablar con el médico si hay un aumento repentino o significativo del flujo vaginal, experimentas irritación, enrojecimiento o picazón en la zona vaginal o si tienes dolor abdominal, dolor al mantener relaciones sexuales o cuando orinas.

Fuentes

Artículo revisado por MªAngeles Rodríguez Rozalén – Asociación Española de matronas)

Diplomada Universitaria de Enfermería y especialista matrona por la Facultad de Medicina de Valencia. Ha publicado numerosos artículos en publicaciones de carácter científico y divulgativo, es coautora de Manual de Procedimientos para matronasLos Consejos de tu matrona y autora de Manual práctico para matronas.

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