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masaje durante el parto

Los masajes durante el parto

Los masajes durante el de parto han de ser sumamente suaves, ya que no tienen como función aliviar la contractura de los músculos sino distraer y relajar (en la medida de lo posible) a la futura mamá. Los toques ligeros con la yema de los dedos, los movimientos circulares con la palma de la mano y el ritmo repetitivo por lo general ayudan.

¿Dónde aplicar los masajes?

Existen muchas zonas del cuerpo que se pueden masajear durante las contracciones. El dolor suele estar localizado en la parte baja de la espalda, en la pelvis y en las piernas, ya que lo que duele son los movimientos que hace el útero a medida que el cuello se abre y el canal de parto se ensancha para permitir el paso del bebé hacia el exterior. Masajear la línea exterior de las piernas, la parte baja de la espalda, o incluso el abdomen, con movimientos muy suaves como caricias, puede ayudar a la embarazada.

Si no deseas ser tocada en estas áreas, pide a tu pareja o a quien te acompañe que te masajee el rostro, el cuero cabelludo, el cuello o los hombros, que también sirven para distraerte del foco del dolor y aliviarte.

¿Cómo pueden ayudar los masajes?

El masaje promueve la liberación natural de oxitocina, hormona que posibilita las contracciones, por lo que puede ayudar a que el parto se produzca en forma natural. Hay estudios que demuestran que las embarazadas que reciben masajes durante la fase de dilatación toleran mejor el dolor de parto, y que por ello pueden llegar a afrontarlo sin epidural, o recibiéndola de manera más tardía, evitando por ende algunos de sus efectos adversos.

Los masajes también ayudan al futuro papá a sentirse útil en lugar de impotente frente al dolor de su pareja, y haciéndolo partícipe de la situación.

¿Y si no quieres ningún masaje durante el parto?

Hasta que no pases tú misma por el trabajo de parto, no puedes estar verdaderamente segura de lo que sentirás en ese momento. Y si bien muchas embarazadas se reconfortan con el contacto físico, otras prefieren evitarlo. Si llegado el caso decides que no quieres ningún masaje, tu pareja debe aceptarlo y no tomarlo como un rechazo. Puede seguir acompañándote de otras maneras, como tomándote de la mano o simplemente estando junto a ti.