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que es la oxitocina

¿Qué es la oxitocina?

La oxitocina, también denominada “hormona del amor” cumple un papel esencial en el parto y la lactancia.

Por qué se llama a la oxitocina hormona del amor

La oxitocina no está presente solo en el momento de dar a luz, ni es una hormona exclusivamente femenina. De hecho, esta pequeña molécula que se genera en el hipotálamo tiene funciones neuromoduladoras. Se almacena en la hipófisis y desde allí se secreta cuando la necesitamos. Modula comportamientos sociales, patrones sexuales y la conducta parental.

La oxitocina está relacionada con el aprendizaje, la memoria y las relaciones sociales positivas, ya que está involucrada en el establecimiento de vínculos de confianza y generosidad con otras personas. Disminuye el estrés y la ansiedad y tiene funciones termorreguladoras.

Por si esto fuera poco, nuestro cuerpo la libera durante los orgasmos (gracias a la descarga de oxitocina se producen la eyaculación y las contracciones uterinas) y sirve de sustento a las relaciones sentimentales monógamas y la fidelidad.

Pero posiblemente cuando más oímos hablar de esta molécula es en el embarazo, debido al papel fundamental que desempeña durante el parto y el posparto y en el establecimiento de la lactancia.

El efecto de la oxitocina en el parto

La oxitocina estimula y mantiene la contracción del músculo liso del útero durante el parto y el alumbramiento, es decir, es la responsable de la existencia de las contracciones. Y, como el alumbramiento de la placenta exige unos niveles más altos de oxitocina que la expulsión del bebé, el pico máximo de esta hormona se registra justo después del nacimiento. Y, atención, está demostrado que el feto también la segrega a lo largo del parto.

También se libera en altas dosis en la lactancia, como respuesta a la estimulación del pezón que realiza el bebé al succionar, provocando la secreción de leche.

¿Y que és la oxitocina sintética?

La oxitocina se sintetizó artificialmente por primera vez en 1953 y, debido al papel esencial que juega en el parto, desde los años 60 se aplica su versión sintética vía intravenosa de manera rutinaria en muchos paritorios para inducir el parto o acelerarlo.

Sin embargo, la OMS ha advertido de que, con los datos disponibles, no se deduce que el uso discrecional de oxitocina sintética sea beneficioso para las mujeres y los bebés. Su empleo solo está indicado cuando las contracciones no consiguen una dilatación adecuada del cuello uterino o si es necesario inducir el parto.

Desde  El Parto es Nuestro advierten de que la oxitocina sintética provoca contracciones más fuertes y por tanto más dolorosas que las originadas por la oxitocina endógena, lo que suele llevar a la mujer a solicitar la epidural para paliar el dolor. Y la epidural a su vez ralentiza el parto, lo que obliga a aumentar la dosis de oxitocina, de manera que se entra en una espiral peligrosa, tanto para la madre como para el bebé.

Y advierten de que cuando se crean las condiciones adecuadas para que la mujer genere su propia oxitocina (un ambiente tranquilo y respetuoso, sin prisas, interrupciones ni imposiciones), los partos se acortan y son vividos con menos estrés tanto por la madre como por el bebé y las contracciones son más llevaderas.