La salud de la embarazada en primavera

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La salud de la embarazada en primavera

Las temperaturas suaves y el aumento de las horas de luz de la primavera sientan estupendamente en el embarazo. ¿Sabes qué cuidados necesitáis tú y tu barriguita en esta estación? Sigue leyendo…

 

En primavera el embarazo se vive con más comodidad. Todavía no hace un calor sofocante pero podemos pasar más tiempo al aire libre, el aumento de horas de sol eleva el ánimo y apetece comer de manera más sana: llegan las frutas y verduras de temporada para aportar alegría y vitaminas a nuestro paladar.

 

Seguir estos consejos te ayudará a pasar un embarazo más saludable y sacar todo el partido a la estación de las flores.

 

Ejercicio

En primavera las temperaturas son más agradables: ni necesitas abrigos y bufandas ni se te hincan los pies con el calor, como en verano (un problema muy molesto para muchas embarazadas). Aprovecha para alargar tus paseos diarios: una hora de caminata cada día, a buen paso pero sin agotarte, os vendrá estupendamente a ti y a tu bebé. Estos meses también son los mejores para salir al campo a llenar los pulmones de oxígeno y hacer otro tipo de deportes al aire libre.

 

Alimentación: los beneficios de la fruta de temporada para la embarazada

Hoy en día podemos disfrutar de una gran variedad de frutas y hortalizas todo el año. Pero las frutas de primavera son especialmente ricas y están cargadas de vitaminas. Es la época de fresas y fresones (con vitamina C, ácido fólico, fibra y minerales y muy poco contenido calórico), por no hablar de los nísperos, (ricos en potasio, que ayuda a controlar la presión arterial, y vitamina A, buena para la piel y las mucosas), los primeros albaricoques (que contienen hierro y pectina), las primeras ciruelas (vitamina K, que interviene en los procesos metabólicos de los huesos, vitamina C y fibra) , o los arándanos, con importantes propiedades antioxidantes y estupendos para prevenir infecciones en las vías urinarias y cistitis. ¿Y las hortalizas? Esta es la estación natural de la calabaza, el calabacín, los pimientos, el brócoli…

Eso sí, recuerda que, aunque ahora te apetece mucho más la verdura cruda que en invierno, debes comerla solo cuando tengas la absoluta garantía de que está bien lavada, para evitar la listeria y la toxoplasmosis.

 

Siempre bien hidratada

La mejor bebida para la embaraza (y para todo el mundo, en realidad) es el agua. Con el calor corres más riesgo de deshidratación: conviene beber al menos dos litros de líquido al día (recuerda que aquí se incluyen los caldos, infusiones, zumos, etc.) y llevar siempre contigo una botellita de agua. Las bebidas carbonatadas y los refrescos no son muy recomendables, por su alto contenido en azúcares, y dan más sed.

 

Elige bien tu ropa y tu calzado

Los problemas de circulación típicos del embarazo se agravan con el calor. Escoge ropa que no te comprima, sobre todo bajo el abdomen, pero tampoco las piernas (cuidado con los vaqueros tipo pitillo) para evitar el edema, prendas holgadas y de tejidos naturales que transpiren bien y calzado cómodo: tus pies pueden llegar a aumentar dos tallas durante el embarazo y tu centro de gravedad cambia con la tripita. Deja los tacones, las cintas y tiras alrededor del tobillo y las chanclas y sandalias demasiado planas y sueltas para la próxima temporada. En esta, el riesgo de hinchazón, pero también el de caída, los desaconsejan.

 

Protégete del sol

Los cambios hormonales típicos del embarazo afectan a tu piel, que se vuelve mucho más sensible. Evita el cloasma o paño de la embarazada (las antiestéticas manchas marrones que salen alrededor de la boca, en la barbilla y en otras zonas del rostro) utilizando un protector solar con el máximo índice de protección y evitando la exposición directa a los rayos solares. Un sombrero y unas gafas de sol te ayudarán en tu empeño.

 

¿Y si tienes alergia al polen en el embarazo?

Lo más importante es que sea tu médico quien te prescriba el tratamiento. Nunca te automediques ni pruebes remedios caseros para aliviar los síntomas que te funcionaban cuando no estabas embarazada sin consultarlo. Los días con mayor concentración de polen en el ambiente, secos y con viento, será recomendable que evites los paseos al aire libre. También aumenta la concentración de polen justo después de llover y, por supuesto, en el campo. La piscina cubierta se convierte en una gran aliada para seguir haciendo una vida activa en estos días. Evita que corten el césped cerca de ti, utiliza gafas de sol para conseguir algo de protección extra para tus ojos y recuerda instalar filtros antipolen en el coche y mantenerlos siempre en buen estado de revista.

 

 

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