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Varices en el embarazo

Las varices durante el embarazo

Durante el embarazo es fácil que aparezcan varices en las piernas, pero también en la zona de los labios de la vulva, sobre todo cuando el tejido conjuntivo es débil.

¿Qué tipos de varices se pueden desarrollar en el embarazo?

  • Varices producidas por la dilatación de las venas de los miembros inferiores y el agravamiento de las varices en las mujeres que ya las tenían antes de estar embarazadas.
  • Varices azules situadas en piernas o en regiones de los tobillos.
  • Varices pelvianashemorroidales.
  • Inflamación de las piernas, debido al aumento de la presión venosa y el volumen de sangre en los miembros inferiores.

¿Quiénes son más propensas a desarrollar varices?

Si bien cualquier mujer puede sufrir de varices por primera vez en el embarazo, es más probable que la condición empeore en aquellas que ya la padecen. Existe predisposición genética a padecer de varices, así que si tu madre las padeció es más posible que a ti también te toque. También es más frecuente en embarazadas con sobrepeso, en mujeres que esperan más de un bebé, en fumadoras y en quienes ya han padecido de varices en embarazos anteriores.

Tienden a mejorar después de dar a luz, particularmente si no las tenías antes del embarazo. Si no es así, existen distintas maneras de tratarlas.

Qué molestias pueden acarrear

En general, las varices no son graves y la principal preocupación suele ser estética. Sin embargo, a veces pueden provocar picazón o sensación de pesadez en las piernas. Si duelen, se inflaman de manera repentina o enrojecen, hay que hacer una consulta con un flebólogo pues pueden ser indicadores de otras condiciones más serias, como la trombosis.

¿Cómo se puede prevenir la aparición de varices?

  • Haz ejercicio todos los días. Aunque solo sea caminar a paso rápido, puede mejorar tu circulación.
  • Esfuérzate por permanecer dentro del peso recomendado para la etapa de embarazo en que te encuentras.
  • Levanta los pies y piernas siempre que puedas.
  • No cruces las piernas o tobillos cuando estés sentada. No permanezcas sentada o parada por periodos de tiempo prolongados sin hacer pausas para moverte un poco.
  • Duerme sobre el lado izquierdo con los pies sobre una almohada. Coloca otra almohada detrás de la espalda para mantenerte inclinada hacia la izquierda. Dado que la vena cava inferior está en el lado derecho, al acostarte sobre el lado izquierdo alivias la vena del peso del útero y así disminuyes la presión sobre las venas de las piernas y pies.
  • No vistas prendas ajustadas, en especial en las piernas o en la cintura, y deja los tacones altos.

Sobre la alimentación

  • Aumenta el consumo de alimentos ricos en fibras vegetales.
  • Son buenos el ajo, las cebollas y la lecitina (presente por ejemplo en las yemas y en aceites vegetales).
  • No utilices condimentos picantes.
  • Bebe como mínimo dos litros de agua diarios.
  • Intenta mantener una digestión buena y regular: toma por las mañanas y por las tardes una cuchara sopera de linaza en grano (por ejemplo en yogur o sobre el muesli) y acompáñalo de mucho líquido. También puedes poner las semillas en remojo durante la noche y beberlas por la mañana.
  • Reduce las proteínas animales.
  • Una buena ayuda también puede ser el alforfón, la avena, germen de trigo y las verduras verdes.
  • También son importantes las vitaminas A, C, E y el complejo de vitamina B..

Si ya salieron, ¿se las puede tratar?

Las molestias en las varices mejoran con el masaje, con baños de agua fría (o bien alternando agua fría y caliente), o bien elevando las piernas durante quince minutos, apoyadas contra una pared.En algunos casos ayuda utilizar medias especiales siempre y cuando tu médico te autorice a hacerlo. Evita el calor pues es enemigo de las varices: di no a la depilación con cera caliente, por ejemplo.

Las varices suelen mejorar por sí solas unos meses después del parto. Si esto no ocurre en tu caso, existen diversos tratamientos que puedes aplicar para mejorar esta condición una vez que tu bebé haya nacido.