Los 10 mejores regalos para una embarazada en San Valentín

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Los 10 mejores regalos para una embarazada en San Valentín

Siempre es bueno recordar a nuestra pareja cuánto la queremos, sea en San Valentín o en cualquier otra fecha. Especialmente ahora que parece que todo se centra en el bebé y nos olvidamos un poco de quien lleva dentro ese bebé. Porque lo habitual es que, desde que nos enteramos de que vamos a ser padres, todo nuestro mundo gire alrededor de esa nueva criatura que está por llegar. 

Por eso, incluso para los que no son muy devotos de San Valentín, es buena idea aprovechar esta fecha para expresar todo nuestro amor a la persona con quien compartimos nuestro día a día. Eso sí: hay que borrar de la lista ciertos regalos no aptos para embarazadas, como un salto en paracaídas o una cata de vinos ahora que no puede probarlos. Por el contrario, estos diez regalos son perfectos para una embarazada.

  • Sesión de fotos profesional. Es posible que no sea la única vez que vayáis a estar “embarazados”, pero en cualquier caso, la ocasión merece un recuerdo porque no todos los días se pasa por una etapa como esta. Si hay un regalo de San Valentín relacionado con el bebé que pueda hacer mucha ilusión a la mayoría de madres es este: una sesión de fotos profesional en la que podáis ver cómo era vuestra familia cuando iba camino de ampliarse.
  • Relax. El estrés es frecuente en las embarazadas. Todo en lo que tienen que pensar y organizar de cara a la nueva etapa que van a comenzar suele traer consigo algún que otro quebradero de cabeza. Y aunque intenten controlarlo porque saben que es mejor estar relajada, lo cierto es que no resulta nada sencillo desestrarse. Por eso un regalo que agradecerá en San Valentín es una buena sesión de relax, ya sea con un masaje o en un spa -evitando saunas y baños de vapor, que están desaconsejados- donde pueda de verdad olvidarse del resto del mundo durante un rato.
  • Accesorio con la fecha grabada. Un colgante o una pulsera donde poder grabar la fecha con un mensaje especial también es buena idea. Así siempre recordará el día de San Valentín del año en que vuestras vidas estaban a punto de cambiar por completo.
  • Flores. Es un clásico, pero no suele fallar: un buen ramo de flores, a poder ser de su especie favorita, alegra el día a cualquiera. Es simplemente un detalle con el que hacerle saber a la otra pesona que estamos pendientes de ella y ocupa un lugar muy especial en nuestra vida. Y ahora que su olfato percibe con más intensidad los olores apreciará aún más el regalo.
  • Escapada de fin de semana. Un viaje es el mejor regalo de San Valentín según una encuesta realizada por Perfect4you, y el que estemos esperando un bebé no cambia nada. Salir de casa para disfrutar de un entorno distinto y descubrir nuevos sitios siempre es una buena experiencia de la que además nos seguiremos acordando años después.
  • Música. Elaborar una buena playlist pensando en los gustos de nuestra pareja es otra romántica manera de decirle que la queremos. Aunque tenga nuestro toque personal, la clave es que sus gustos musicales estén presentes en esa lista de canciones.
  • Entradas para una actividad. Una obra de teatro, un espectáculo de humor, un show de magia, un concierto... Cualquier actividad que nos haga salir de la rutina y disfutar con algo que no esté directamente relacionado con el mundo del bebé también es beneficioso de vez en cuando. San Valentín es una fecha tan buena como cualquier otra para comprobarlo.
  • Una sesión para mimarse. Pedicura, manicura, peluquería... Regalar algunos mimos a nuestra pareja es una manera perfecta de decirle cuánto la queremos. A todos nos gusta vernos bien y que nos cuiden, y una buena sesión de esos cuidados siempre será bien recibida.
  • Cena o comida romántica. Es otro clásico que también tiene las de ganar: una invitación en un restaurante que sepamos que le gusta es una apuesta segura. Primero, porque compartiremos tiempo juntos fuera de casa, que hace falta a veces. En segundo lugar, porque darse un homenaje es uno de los mayores placeres.
  • Una inscripción a su afición favorita. ¿Le gusta la danza del vientre? ¿La fotografía? ¿La pintura? ¿Escribir? Pues sabrá que hemos elegido cuidadosamente su regalo de San Valentín si le regalamos una inscripción a uno de esos talleres. Porque querer que la otra persona disfrute con lo que más le guste es una demostración de amor en toda regla.

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