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Masajes en el embarazo

Masajes en el embarazo: los sí y los no

Sí a recibir masajes en el embarazo

En principio, digamos un sí al masaje por sus muchos beneficios. Para empezar, ayuda a la embarazada a relajarse, a sentirse más liviana y a descansar mejor por las noches. Recibir un buen masaje terapéutico también ayuda a aliviar algunos de los molestos síntomas de embarazo tales como lumbago, calambres, dolor de las articulaciones, etc. Puedes apuntarte para recibir masajes hasta una vez a la semana.

No a cualquier zona del cuerpo

Deberías evitar los masajes en la zona baja de la espalda y en el vientre mientras estés embarazada. Asimismo, durante el primer trimestre se aconseja no recibir masajes más allá de los hombros, las cervicales, las piernas o los pies. Los masajes en el embarazo deberían ser realizados con la mujer sentada.

Sí al drenaje linfático

Este masaje está particularmente aconsejado en el embarazo, ya que permite relajar tanto tu cuerpo como tu mente y eliminar la tan molesta retención de líquidos. Mejora las defensas naturales del organismo y la circulación sanguínea, ayudando a eliminar toxinas acumuladas. Sin embargo, antes de realizarlo consulta con el médico, en especial si estás cursando un embarazo de riesgo o si padeces de alguna infección.

No a los perfumes

Si bien durante tu masaje se pueden emplear lociones y aceites, evita aquellos que sean muy fuertemente perfumados. En cambio, emplea siempre productos neutros. Por un lado, algunos aceites esenciales penetran la piel y podrían llegar hasta la placenta. Por otro lado, con el embarazo tu sentido del olfato está más sensible, y ciertas esencias aromáticas podrían resultarte muy desagradables.

Sí al masaje perineal

A partir de las 35 semanas de embarazo puede servirte mucho aplicar un suave masaje en el perineo (la zona que separa la vagina del ano). Puedes hacerlo tú misma o bien pedirle ayuda a tu pareja. El masaje en esta área está relacionado con partos menos dolorosos y una menor incidencia de episiotomía.

No a los masajistas inexpertos

Una cosa es recibir un suave masaje relajante por parte de tu pareja, pero no deberías pagarle a un masajista profesional que no esté acostumbrado a trabajar con embarazadas. Durante tu embarazo asegúrate de acudir a un centro de masajes que tenga experiencia con futuras mamás.