¡No me gusta mi cuerpo de embarazada!

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¡No me gusta mi cuerpo de embarazada!

Muchas mujeres sienten durante el embarazo que irradian belleza y feminidad. Lucen con orgullo su barriga de embarazo y disfrutan luciendo ropa premamá

. Desafortunadamente, no todas nos sentimos así: también puede ocurrir que nos sintamos incómodas, que nos miremos al espejo y no nos reconozcamos, o simple y llanamente que odiemos nuestra figura de embarazo. ¿Cómo lidiar con esta desagradable situación?

¡Fuera, culpas!

Puede que no te amargue tanto el número de kilos ganados como el sentimiento negativo que te invade al mirarte en el espejo. ¿Acaso no deberías estar sintiéndote feliz? ¿No es lo más importante que tu bebé esté creciendo sano dentro de ti? ¿Cómo puede ser que te sientas miserable por algo tan superficial como perder tu figura? Haz lo posible por acallar esa voz interior que te llena de culpas: quién más, quién menos, todas nos sentimos incómodas o molestas en el embarazo. No es motivo para, además, sentirte culpable de que no estás conectándote con el bebé o que no serás una buena madre.

¿De dónde viene tanto peso?

Tal vez te ayude comprender por qué has subido tanto de peso, dónde se localizan los kilos, y cuáles son más fáciles de bajar. Puede que llegar a la semana 35 de embarazo con 12 kilos de más te parezca excesivo, pero ¿sabes qué? Probablemente pierdas la mitad (o más) de ese peso durante el parto. Esto se debe a que al menos dos de esos kilos se deben al incremento de sangre y otros fluidos en el cuerpo, un kilo está en tu sostén, otros dos en el peso del útero y la placenta, uno más en el líquido amniótico. Y, para esa altura del embarazo, tu bebé pesa entre dos kilos y medio y tres.

Cómo lidiar con los sentimientos desagradables

“Comprendo todo esto”, podrás decir, “pero sigo sintiéndome fea”. En pocas palabras, está bien si no te agrada tu cuerpo de embarazo. Sería bueno que sí te gustara, pero si no es el caso, deja de torturarte. Acepta tus sentimientos y recuerda que este estado pronto pasará. De momento, puede servirte no mirarte en los espejos de cuerpo entero, y deshacerte de tu báscula de baño para no obsesionarte con el peso. Incluso puedes pedirle a tu médico que, al controlar tu aumento de peso, anote discretamente el número pero que no te lo diga.

Por último, tal vez quieras considerar la siguiente idea: contratar un fotógrafo profesional para que te tome preciosas imágenes de maternidad, enfocadas en tu bella barriga (no en tus muslos o tu trasero) que resalte la belleza de esta época de tu vida. Si no quieres, no mires las imágenes: guárdalas para más adelante, algún día en que estés menos hormonal y más objetiva y puedas apreciar la hermosura que sin duda irradias, aunque ahora no te des cuenta de ello.

 

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