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el postparto inmediato

El postparto inmediato desde la perspectiva de una mamá osteópata

 

Artículo escrito por: Mónica Martínez Carrasco, Osteópata en Clínica Arvila Magna

 

Antes de que llegue lo que conocemos como postparto inmediato, existen un torrente de sensaciones. ¡Cuántas emociones se mezclan cuando “sentimos” que ese momento tan deseado y temido a la vez se acerca! que ya sí que es verdad que queda poco y que estamos ante el parto, el nacimiento de nuestro bebé, y lo sentimos física y emocionalmente.

Las dudas se acumulan: ¿seré capaz de acordarme de todo? Respirar por aquí, moverme por allá, ¿mi pareja tenía que hacer esto … o aquello? ¡Es el momento de cabeza fuera! Hay que dejar la lógica a un lado y es el momento de sentir ¡Es el momento de vivir la E-MOCIÓN! ¡EMOCIÓN en mayúsculas!

La palabra emoción define perfectamente ese momento porque está compuesta de dos partes que intervienen en el parto, la parte emocional, emotiva, psicológica y afectiva; y la parte de movilidad, movimiento, “moción” que tan bien define un parto, en el que tanto mamá como bebé son partes activas en el nacimiento del bebé.

¡Sí! Tu bebé no está quietito esperando que mamá empuje o, mejor dicho, que su útero se contraiga para que lo saque. El bebé se va activando: acelerando o frenando a través de los diferentes estrechos por los que pasa a través de tu pelvis para crear una colaboración mutua y poder nacer. Esto lo consigue gracias a los reflejos primarios que ha ido desarrollando cuando estaba tranquilito en la barriga de mamá.

Cuando hablamos de emoción es importante tener en cuenta que las hormonas jugarán un gran papel y serán las que nos facilitarán estar pletóricas después de un momento de esfuerzo físico como el parto o pasar al llanto, así como quien cambia de canal de tv. ¡Es normal!

 

Qué puedo hacer en el postparto inmediato – clínico

Una vez has tenido a tu bebé tienes que tener en cuenta que cada parto y cada mujer es diferente, por eso seré muy general, dando diferentes consejos que puedan ayudar en el postparto inmediato:

¡Hazte fácil la vida!

¡Eres super! has tenido a tu bebé, de la manera que haya sido y no tienes que demostrar independencia ni tampoco que te lo hagan todo. Acepta ayuda, y si necesitas más pídela. La parte emocional puedes haberla tratado con tu pareja previamente (si quieres visitas, palabra clave porque ya estás saturada; si quieres que tu pareja se haga cargo de ciertos temas para evitarte problemas o roces…) y también puedes prever que tu pareja posiblemente tenga momentos en los que desaparezca (si tiene que hacer trámites administrativos, registro…), así es que, si puedes contar con un par de personas mejor, de este modo se pueden turnar cuando una de ellas no esté.

 

Cojines/almohadas

Los grandes aliados en estos primeros días. Nos ayudarán a acercar al bebé al pecho. Es chiquitín, tenemos tensión en como cogerlo, como acercarlo al pecho, nos encontramos “torpes” en su manejo: ayúdate.

Una almohada debajo de tu antebrazo, que levante al bebé y que te ayude a relajar tus hombros, a hacer como de bandeja para controlar mejor a tu bebé (siempre con el bebé bien cogido).

La almohada entre la baranda de la cama y tu espalda, a lo largo, que te permita recostarte sobre ella y te permita ofrecer el pecho a tu bebé recostada o simplemente tenerlo a tu lado.

Si te duele la cicatriz, porque te han hecho una cesárea. Tienes que saber que para modular el dolor puedes hacer tres cosas, a parte de la medicación que te haya pautado tu gine:

* Movimiento: en las primeras horas no te levantarás, pero puedes mover tus pies (movimientos circulares, de limpiaparabrisas, pisoteo… lo que se te ocurra), pero no será hasta más tarde que puedas moverte de verdad, que el movimiento realmente podría ser de ayuda, así que lo aparcamos hasta más tarde, cuando podamos empezar a dar paseítos.

* Presión: será nuestro gran aliado. Con una almohada o saquito (si es el del frío ¡guay!), colocado encima de la zona abdominal, nos ayudará a que se nos pase el dolor o ayudará mientras la medicación hace su efecto.

* Temperatura: ¡frío! Sí podemos pedir si tienen un coldpack (la bolsa de gel congelado), envuelto en una toalla o sabanita, nos puede ayudar a controlar el dolor.
Hay que tener en cuenta que la modulación – control del dolor – añadida a las pautas analgésicas, nos puede ayudar a estar mucho mejor.

 

Comunicación: habla

Los primeros días en el hospital tendremos a personal sanitario a nuestro alrededor, si en algo tienes molestia o dolor: dilo. Tienes que colaborar en el arreglo de la cama, te tienen que asear o necesitas ayuda por una cuña, por ejemplo. Son momentos que, en caso de cesárea, puede despertarse dolor. Pide el triángulo, que puedas cogerte y levantarte tú, mientras suben o bajan la cama. Ten en cuenta que tu abdomen está “desprogramado” y ante el estiramiento que se producirá al mover la cama se puede escapar un ¡ay! Son profesionales y tienen muy por la mano su trabajo, pero desde el punto de vista de una recién mamá puede ser un poco rápido para ella. Para evitarlo, controla tú ese movimiento, te coges al triángulo y te vas estirando poco a poco.

 

Usa tus músculos

Durante el embarazo el cuerpo de la mujer cambia, tras el parto una parte del peso y del volumen desaparece, pero aún queda. También ha cambiado la biomecánica, una mamá se mueve diferente, por eso será importante evitar las “poses” de embarazada y activar nuestra zona abdominal (el transverso que me decía la fisio u osteópata). Por ejemplo, en el momento de levantarse tras una cesárea, aquí nos daremos cuenta que hemos olvidado la función de algunos músculos, por eso saberlo nos ayudará mucho y hará que sea mucho más fácil. Para levantarnos tenemos que empujar desde las piernas, no desde el abdomen, contraer los glúteos y empujar con los pies contra el suelo. Si intentas levantarte “como siempre has hecho” será más complicado.

O al dar el pecho notaremos contracciones uterinas y que salen los loquios. Podemos probar a hacer pequeñas contracciones del transverso, decir el periné sería osado ya que puede haber mamás a las que se les haya ido de vacaciones y necesite ser despertado, pero eso ya se verá tras la cuarentena, ahora sólo se trata de ir “llamándolos”: ¡cucú! ¿Estás ahí? ¿Respondes?

 

Cada día que pase estarás mejor

Piensa que cada día estarás mejor. Déjate querer y ayudar y en cuanto pase la cuarentena tras las visitas de rigor con gine y matrona (si no ha habido una complicación que lo haga avanzar) acude a una fisio especializada en suelo pélvico. En caso de epidural o si se mantiene algún problema tipo pubalgia o lumbalgia acude a un osteópata especializado en ginecología/obstetricia. Ambas ramas son complementarias y son una gran ayuda para ayudar a normalizar tu cuerpo.

 

Mónica Martínez Carrasco, de Clínica Arvila Magna, Barcelona – Osteópata

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