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¿Es preciso preparar el pecho antes de la lactancia materna?

La mejor preparación que puedes tener para establecer una lactancia materna satisfactoria, tanto para tu hijo como para ti, es aprender acerca de este maravilloso proceso. Si bien todas nosotras estamos preparadas naturalmente para amamantar a nuestros bebés, muchas veces llegamos al día del parto con expectativas poco realistas y entonces, por ejemplo, nos desilusionamos si la leche tarda unos días en bajar porque creemos que nuestro bebé pasa hambre. Aprender acerca de qué es “normal” a la hora de dar el pecho previene que nos frustremos y recurramos enseguida al biberón.

Numerosos estudios señalan que dar el pecho o no, no repercute en la forma que éste tendrá después ya que es la edad de la madre, el número de embarazos y las variaciones de peso, es lo que más afecta.

Es importante que sepas que no hay ninguna contraindicación para dar el pecho aunque hayas tenido una operación de aumento o disminución de mamas. Aunque puede haber alguna dificultad en el caso de la reducción.

Las principales dolencias que pueden afectar a las madres en período de lactancia son las grietas en el pezón.

Pedir ayuda si tienes problemas

Dar el pecho es la forma más natural de alimentar al bebé, pero eso no quiere decir que no se nos presenten dudas o que desde el primer momento el bebé se acople bien al pecho. Por eso existen asesoras de lactancia en los propios hospitales que pueden ayudarte a resolver las preguntas que te plantees o las dificultades con las que te hayas encontrado. También te mostrarán las posturas más indicadas para evitar la aparición de grietas y heridas.

Amamantar con pechos invertidos o planos

Normalmente el pezón se endurece y se pone erecto cuando hace frío o en respuesta a un estímulo táctil. En el caso de pezones planos esto no pasa o sólo muy poquito. A veces incluso se contrae el pezón y desaparece, entonces se habla de pezón invertido.

En la mayoría de mujeres con pezones planos este problema se solventa cuando el bebé empieza a mamar, aunque hace falta un poco de ayuda los primeros días para que el bebé se agarre al pecho. Hay que intentar que el bebé abra mucho la boca para abarcar una gran superficie de la areola, el vacío que crea al succionar obligará al pezón a salir poco a poco.

Los pezones invertidos son fácilmente diagnosticables, observa cómo presionando dos puntos opuestos de la areola se hunden mucho más, suponen una dificultad para conseguir que el niño se coja bien al pecho , pero no hacen imposible la lactancia, ya que cabe la posibilidad de utilizar pezonera o en última instancia, extraerte la leche y dársela con biberón.

La succión fuerte del bebé también ayudará a que tu pezón se forme según sus necesidades.

¿Cómo cuidar el pecho durante la lactancia?

El pecho en el embarazo aumenta y se va preparando para la función que desempeñará cuando llegue el bebé. Para que todo marche sobre ruedas durante la lactancia y no aparezcan las temidas grietas ni el pecho se resienta inflamándose, hay unas cuantas pautas que pueden echarte una mano. Estas son las principales:

Humedecerlo con leche

Una recomendación que suelen hacer las asesoras de lactancia es que en cuanto acabes de dar el pecho lo humedezcas un poco con tu propia leche. Después, déjalo secar al aire libre si es posible durante unos minutos. Este “truco” suele tener efecto porque la leche materna tiene propiedades antiinfecciosas y antiinflamatorias, y por esa razón es una buena prevención contra las temidas grietas.

Higiene con jabón neutro

La higiene siempre es importante, de eso no hay duda. Pero no por dar el pecho tienes que extremarla lavándote antes y después de cada toma ya que resecarás mucho la piel. La higiene habitual de una ducha diaria es suficiente, y si usas jabones neutros, que no sean agresivos, mejor aún. Lo que sí es conveniente es lavarse las manos antes y después de dar de mamar al bebé para evitar infecciones.

Separar al bebé después de mamar

Otra práctica que ayuda a proteger el pecho es aprender a separar al bebé del pezón cuando acabe de mamar, de forma que cuando termine de succionar puedas dejar descansar el pecho. Para hacerlo lo más efectivo y sencillo es meter tu dedo meñique en la boca del bebé con suavidad y separarlo así del pecho.

Un buen sujetador

La elección del sujetador es importante porque necesitarás que tenga un tirante ancho, y a poder ser regulable, para que sujete bien, además de elegir una o dos tallas más de las que usabas, dependiendo de lo que te haya crecido el pecho, para que no te apriete. También es buena idea que no tenga demasiadas costuras para que resulte cómodo.