Tobillos hinchados en el embarazo: plan de acción

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Los tobillos y pies hinchados son la manifestación más habitual de la retención de líquidos característica del embarazo. Pero podemos minimizar los síntomas.

El edema en el embarazo tiene dos causas: por un lado, el crecimiento del útero comprime las venas que  transportan la sangre que proviene de la pelvis y las piernas, lo que aumenta la presión sobre ellas y produce una salida de líquidos desde las venas hasta el tejido de alrededor, sobre todo en pies y tobillos. Por otro lado, el aumento de progesterona en el organismo durante la gestación favorece la retención de líquidos.

Stop a los tobillos hinchados: trucos que funcionan

Algunas embarazadas llegan a aumentar hasta dos tallas su número de zapato, y la sensación de pesadez siempre es molesta. Estas técnicas te ayudarán a mantener los pies y tobillos hinchados a raya.

  • Acostarse de lado. Permite disminuir la presión sobre la vena cava inferior, lo que reduce la presión que se ejerce sobre las venas de las piernas.
  • Mantener las piernas en alto. Tanto cuando estás sentada, como si te tumbas con los talones en alto, apoyados en una pared. Si trabajas delante de un ordenador, apoya los pies en una pila de libros o un taburete y levántate para dar un pequeño paseo cada veinte minutos o media hora.
  • No cruzar las piernas al 
  • Beber mucha agua. Favorece la eliminación de líquido y mejora el 
  • Evitar la ropa ceñida. No solo conviene prescindir de medias o calcetines apretados o con elásticos fuertes. Los vaqueros ajustados o la ropa apretada en la cintura no ayudan nada a la circulación sanguínea.
  • Agua fría o templada. Darse baños templados o aplicar el chorro frío de la ducha en las piernas las descongestiona automáticamente.
  • Ejercicio diario. Caminar es muy eficaz, y la natación, también. Pregunta a tu ginecólogo o a tu matrona, ellos te aconsejarán la actividad física que mejor se adapta a ti. Y recuerda que es mejor un poquito todos los días que darse una paliza de vez en cuando.
  • Alimentación saludable. Evita la comida rica en sal y grasas saturadas y consume legumbres, frutas, verduras… La dieta mediterránea también te ayuda en esta etapa y para este síntoma.

¿Cuándo debo consultar al especialista?

Si la hinchazón se hace más generalizada y afecta a piernas, cara y manos, o si aumentas mucho de peso en dos o tres semanas, conviene que consultes a tu ginecólogo, ya que podría ser un síntoma de preeclampsia.

 

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