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Trucos para combatir el calor en el embarazo

Las futuras mamás no tardan mucho en hacer las cuentas: tras conocer su embarazo la mayoría calcula rápidamente si le tocará afrontar el verano en pleno tercer trimestre de embarazo. Y en caso de que no hagan ese cálculo lo más probable es que alguna madre veterana lo calcule por ellas. La razón es que los temidos calores del verano no son los ideales para una futura mamá a la que no le queda mucho para dar a luz. De hecho, las altas temperaturas agudizan la parte menos agradable del embarazo: el agotamiento se multiplica por tres, y las molestias también suelen aumentar. Eso sin contar con que realmente se pasa más calor porque el cuerpo segrega más progesterona durante el embarazo, y esta hormona provoca una mayor sensación de calor.

Por eso una embarazada puede recordar un verano normal como el más caluroso de su vida, con las incomodidades que ello conlleva. Sin embargo, también es posible hacer frente a la época estival con algunas estrategias. Aunque no conseguiremos bajar la temperatura que marca el termómetro, al menos podrás aliviar algunos efectos colaterales de un verano caluroso:

  1. Beber mucha agua. Seguramente ya te han hablado de lo importante que es estar bien hidratada durante el embarazo, pero en época estival lo es aún más. Para empezar, ayuda a evitar la retención de líquidos que hace que se te hinchen tanto los tobillos, y también a eliminar toxinas. Pero además refresca tu cuerpo, disminuyendo la sensación de calor.
  2. Natación. Hacer ejercicio suave es fundamental para un buen embarazo, pero a pocas personas les apetece pasear cuando el termómetro parece que va a estallar. Sin embargo, si te dedicas a nadar en la piscina el escenario cambia. Acabarás con los sudores mientras ejercitas tu cuerpo.
  3. Cenas al aire libre. No hace falta que te encierres a cal y canto en casa con el aire acondicionado puesto hasta que nazca el bebé, aunque no está de más hacerlo durante las horas centrales del día. Puedes aprovechar las noches, cuando los termómetros bajan, para salir a la calle a disfrutar de las noches veraniegas con una buena cena en una terraza.
  4. Ropa ligera. Las prendas de tejidos natuarles, como el algodón o el lino, permiten mayor transpiración y al no pegarse al cuerpo ayudan a que nos sintamos más fresquitas. Por eso ahora es el mejor momento para usarlas y olvidarte de los tejidos sintéticos, que te darán más calor.
  5. Casa ventilada. Nada como una casa ventilada para que la sensación de calor sea menor. Pero, ¿cómo lograrlo cuando los termómetros marcan 40 grados? El truco está en madrugar un poco y abrir las ventanas a primera hora de la mañana para cerrarlas y bajar un poco las persianas en cuanto comiences a notar que sube la tenperatura. Por la noche, aprovecha para abrirlas de nuevo.
  6. Alimentos ligeros y refrescantes. En lo posible, procura evitar fritos, ahumados y comidas muy pesadas y sustitúyelos por platos más ligeros con frutas y verduras. Verás como la sensación de calor disminuye. Al mismo tiempo estarás llevando una dieta sana y equilibrada perfecta tanto para ti como para el bebé. ¡Buen verano!