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Varices en el embarazo: claves para prevenirlas

Las varices son venas azuladas que se ven cerca de la superficie de la piel. A veces resultan simplemente antiestéticas, pero pueden llegar a resultar incluso dolorosas. Si ya tenías problemas de circulación antes de quedarte embarazada es posible que llegues a la gestación con alguna variz, y que su estado empeore hasta el parto. Otras veces, las varices hacen su aparición durante estos nueve meses.

Las piernas suelen ser la zona más afectada, pero también pueden surgir en el abdomen, en la vulva o en la zona rectal (las temidas hemorroides).

¿Por qué aparecen varices en el embarazo?

La causa es la dificultad de la circulación de retorno: a medida que el útero crece, ejerce presiona la vena cava inferior, en el lado derecho del cuerpo, y esto incrementa la presión sobre las venas de las piernas. Durante el embarazo tus venas tienen que transportar más sangre, y además los vasos sanguíneos están más laxos por el aumento de la hormona progesterona.

El sobrepeso, los antecedentes familiares, haber pasado embarazos previos o permanecer mucho tiempo de pie son algunos de los factores que potencian su aparición.

Qué se puede hacer para evitar la aparición de varices

Toma nota de estos consejos, y procura ponerlos en práctica desde el principio del embarazo: no esperes a tener una tripita muy prominente.

  • Realiza alguna actividad física a diario. Lo mejor es caminar, a buen ritmo pero sin sofocarte, al menos media hora todos los días. La matronatación y el ejercicio en el agua también van muy bien porque activan la circulación.
  • Controla tu peso. Si no engordas más de lo debido para la etapa del embarazo en la que estás, tienes más posibilidades de llegar hasta el final sin varices.
  • Procura no permanecer mucho tiempo seguido de pie.
  • Cuida la postura al sentarte. Acuérdate de no cruzar las piernas y mantén los pies en alto siempre que puedas. Si tienes un taburete pequeño para apoyarlos mientras estás sentada, mucho mejor. Si trabajas en una oficina, levántate y date un pequeño paseo de vez en cuando.
  • Utiliza ropa holgada y cómoda, que no te apriete el abdomen. Evita los vaqueros muy ajustados.
  • Descarta los zapatos de tacón alto. Son pésimos para la circulación en la zona de los tobillos.
  • Alterna el agua fría y caliente en la ducha, especialmente en las piernas. El contraste de temperatura favorece el retorno venoso.
  • Date masajes en los tobillos con cremas descongestionantes de efecto frío, especialmente a última hora del día, cuando están más cargadas.
  • Coloca una almohada en la zona de los pies en la cama para dormir con los pies ligeramente elevados.

Como ves, todas son técnicas muy sencillas, pero también muy eficaces.

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