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Controlar la ansiedad en el embarazo

La preocupación por la salud y el bienestar del bebé, los nervios por los cambios en nuestra situación personal y laboral, las tribulaciones sobre la organización del día a día o las cuestiones económicas, la falta de sueño, las complicaciones de salud o la inquietud por las pruebas médicas… Hay muchos motivos que actúan como disparador de la ansiedad y el estrés durante el embarazo.

El mito de los ansiolíticos en el embarazo

Contra lo que mucha gente cree, no es cierto que no se puedan tomar antidepresivos o ansiolíticos si estás embarazada. Sin embargo, sí es verdad que debe ser el especialista quien valore la necesidad y los riesgos de consumir estos fármacos durante la gestación, y quien recete, en su caso, el medicamento más adecuado y la dosis necesaria. Nunca, jamás, debemos automedicarnos en esta etapa.

Controlar la ansiedad embarazada sin medicamentos

Sin embargo, los fármacos no son la única solución a la ansiedad en estos nueve meses, y probablemente tampoco son la mejor opción de partida. Hay medidas concretas que suelen ayudarnos a bajar la tensión de manera eficaz y que son inocuas o beneficiosas para el bebé que viene en camino:

Hacer ejercicio moderado

Se recomienda para llegar en buena forma física al parto y el posparto, para fortalecer los músculos y articulaciones de cara a la recta final del embarazo y también, por supuesto, para mantener un buen estado de ánimo. Una caminata diaria, a buen ritmo sin llegar a fatigarte, puede obrar milagros. Si te gusta la natación y los deportes acuáticos, el aquagym es una opción estupenda, y el yoga y el Pilates además de aportarte flexibilidad y paz interior pueden ayudarte a crear un círculo de mujeres que están pasando por lo mismo que tú y con las que poder hablar.

Comunicarte con quien te entiende

No estás sola. Tu pareja, tus hermanos y tus amigas de siempre están deseando acompañarte en el proceso del embarazo. Y, a veces, no saben cómo hacerlo. Comentar tus inquietudes y tus miedos con ellos, que te quieren incondicionalmente y te conocen bien, puede ayudarte a redimensionar tus problemas.

Aislarte cuando lo necesitas

El embarazo te da una especie de patente de corso para alejarte de las situaciones que te angustian. Si charlar con esa compañera de trabajo tan negativa te estresa, aíslate de ella sin complejos. Siempre puedes echarle la culpa a las hormonas. Tienes pruebas médicas, compras imprescindibles, cuidados específicos para la embarazada… Todas son experiencias ilusionantes, no te prives de un buen masaje, disfruta con calma de la elección de la cuna de tu bebé, date tu tiempo para centrarte en ti… o utiliza todas esas “obligaciones” como excusa para eludir otras experiencias menos gratas.