Hierro y embarazo, vence el cansancio y decaimiento en verano | LetsFamily
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Falta de hierro en verano

Hierro y embarazo, vence el cansancio y decaimiento en verano

¿No te pasa a veces que no puedes dejar de bostezar, estás como ausente vagando por los lugares, con desgana, irritable? Pues probablemente padezcas una falta de hierro. El hierro es el elemento básico para estar en forma, con energía y plena capacidad de rendimiento. Esta sustancia indispensable para la vida es absolutamente necesaria para mantenernos activos. Todas las células lo necesitan. Las mitocondrias, las pequeñas centrales energéticas de nuestras células, trabajan a pleno rendimiento gracias a él. Y también desempeña un papel decisivo en las tareas de regeneración, formación de colágeno, defensa inmunitaria y producción de hormonas.

Cuáles son los síntomas de una falta de hierro

Dado que el hierro interviene en múltiples procesos y funciones del organismo humano, su carencia puede dar lugar a síntomas muy diversos. Nos sentimos cansadas, decaídas, agotadas y somos más propensas a sufrir infecciones, además nuestra capacidad de rendimiento es menor. En ocasiones unas reservas de hierro agotadas se notan literalmente en la cara: piel macilenta, seca o áspera, mucosas pálidas, uñas quebradizas, caída del cabello, etc. son indicios externos de carencia de hierro. A estos puede sumársele dolores de cabeza, irritabilidad e incluso dificultad para concentrarse.

Atención, hace falta más hierro

Debemos tener en cuenta que hay algunas situaciones o circunstancias en la vida que consumen de manera especial muestras reservas de hierro.

Mujeres

A veces la naturaleza es injusta, las mujeres en edad fértil necesitan mucho más hierro que los hombres. Pierden aproximadamente entre 15 y 30 mg de hierro diarios durante la menstruación. En la mayoría de los casos no son carencias graves pero sí lo que llamamos carencias latentes de hierro, suficientes para sentirnos algo cansadas y con falta de energía.

Embarazo y lactancia

Antiguamente solía decirse que cada hijo le costaba un diente a su madre. El embarazo y la lactancia consumen las reservas de sustancias vitales de la madre. Si el desarrollo del feto sigue una pauta adecuada, este consumirá prácticamente la totalidad de las reservas de hierro de su madre. “Hierro para dos”, unos 30 mg/día, es la máxima que se sigue hoy día para garantizar suficiente aporte sobre todo a partir del cuarto o quinto mes de embarazo. Ello evitará problemas a la madre y ayudará a que el niño nazca sano y sonrosado.

Vegetarianas y veganas

Dejar de tomar carne o reducir drásticamente su consumo (sobre todo de carnes rojas) es una tendencia al alza y en principio supone una evolución sana. Sabido es que la digestión de la carne genera residuos metabólicos que pueden dañar nuestro organismo. Sin embargo la carne, y especialmente la carne roja, es una de las principales fuentes de hierro alimenticio, por lo que si la eliminamos de nuestra dieta debemos ser consecuentes con ello y procurarnos una fuente eficaz de hierro que sea bien asimilable.

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