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Masaje perineal como preparación al parto

Con un masaje perineal puedes minimizar la posibilidad de un desgarro perineal, así como reducir hasta en un 15%, según las estadísticas, la necesidad de que tengan que hacerte una episiotomía durante el parto. Tu matrona puede enseñarte cómo se hace.

También te puede ayudar un baño de asiento con tila (calentar un puñado de tila seca en un litro de agua mezclar con el agua del baño) para ablandar el perineo.

Lo mejor, aunque no es imprescindible, es dar el masaje después del baño o después de preparar la zona perineal con compresas calientes. Para el masaje puede utilizar un aceite natural como aceite de germen de trigo o aceite de almendra o simplemente aceite de oliva Un buen momento y lugar para el masaje es en la cama antes de dormirte, así la relajación dura más.

Hay estudios válidos que atribuyen efectividad al masaje perineal anteparto, en los que se demuestra que esta técnica al menos en las mujeres primíparas del estudio (se trata de su primer hijo) cumplió con el objetivo de reforzar los músculos perineales e incrementar la elasticidad de los tejidos de esta zona al paso del bebé sin que sufrieran trauma (daño, desgarros o necesidad de realizar episiotomía), ya que hubo un 15% menos de episiotomías y en consecuencia, se le sumó el beneficio de una reducción de dolor en la zona tras el parto al resultar los tejidos ilesos.

El masaje perineal puede iniciarse a partir de la 34-35 semana de gestación, pero como todo, requiere constancia, Lo mejor sería hacerlo todos los días, pero como mínimo te aconsejamos dos-tres días a la semana durante 5-10 minutos (al principio te costará más y a medida que los tejidos y la propia mujer se relajen, se adquiera pericia y concentración se irá aumentando el tiempo), lo puedes hacer sola o con tu pareja.

El primer problema que encontrarás si has decidido darte el masaje tú misma, es la tripa que te impide ver y que los brazos alcancen lo que queda por debajo de la misma. Tú has de escoger la posición que te proporcione mayor comodidad, y te facilite llegar al periné y que los músculos estén relajados; probablemente sentada, donde tú elijas, pero procurando mantener la espalda apoyada para que no sufra; puede resultarte útil (al menos al principio) un espejo para ver la zona y situarte.
Para favorecer el relax de los músculos acuérdate de vaciar primero la vejiga (tanto mejor si además has vaciado el intestino) porque precisamente estos músculos son los que intervienen en el control de la orina y las heces.

Es obvio, que manipular unos tejidos más blandos facilita el masaje y por ello, se aconseja una ducha previa, un baño de asiento o bien, aplicar compresas con calor húmedo en la zona para prepararla; con esto, hemos conseguido dos cosas importantes: limpieza y ablandamiento de los tejidos.

El masaje requiere un ambiente tranquilo (íntimo), una posición confortable que permita a tus manos llegar con facilidad a la zona y que tanto tú como los músculos del periné estén relajados, para que estos sean más fáciles de manipular. Siéntate en el suelo, en la cama en una silla, alza y separa las piernas, probablemente el mejor momento del día para prolongar los efectos de la relajación sea antes de acostarte.

Manos limpias, uñas cortas, lubrica (engrasa) los dedos con los que te vas a ayudar (no toques el contenedor del aceite, vierte un chorro generoso sobre ellos para evitar contaminar el resto de producto); los aceites más indicados son el aceite de rosa mosqueta, de almendras dulces o de germen de trigo, todos ellos sin perfumes añadidos, e incluso se puede utilizar aceite de oliva común).
Ahora introduce suavemente tus dedos pulgares en la vagina e imagina cómo es ese canal o túnel (la vagina) que ha de atravesar el bebe. Hay que trabajar el fondo, los laterales del canal, la abertura y la superficie exterior de la zona perineal:

  • una vez colocados los pulgares, haz movimientos ascendentes y descendentes durante un rato
  • continúa alternando estiramiento y relajación de los músculos hacia los lados.
  • lo siguiente será empujar los músculos del fondo hacia abajo.
  • haciendo pinza con el pulgar y los dedos índice y medio (que han quedado fuera), masajea y estira la piel del periné.
  • por último haz presión sobre el borde de la entrada de la vagina.

Ésta es la rueda de masaje.

Como futuro padre también le puedes dar el masaje perineal a tu mujer. Algunas matronas incluso lo recomiendan en sus cursos, ya que así la mujer se puede relajar todavía más.