Trucos para incorporar más ácido fólico — Lets Family

Trucos para incorporar más ácido fólico

¿Cuándo comenzar a consumirlo?

Si haces una consulta preconcepcional (es decir, una visita al médico antes de buscar un embarazo) seguramente el doctor ya te prescriba un suplemento de ácido fólico para que lo consumas por lo menos un mes antes de concebir. Esto se debe a que el organismo de tu futuro bebé lo necesita más en las primeras semanas de gestación, cuando tú ni siquiera sabrás que te has quedado embarazada. Si el embarazo es por sorpresa, no te asustes: acude a una consulta médica y empieza a consumir ácido fólico cuanto antes y continúa tomándolo por lo menos durante todo el primer trimestre. Además de ser esencial en la formación de tu bebé, el consumo de ácido fólico durante el embarazo está relacionado con menor incidencia de preeclampsia.

¿Qué alimentos lo contienen?

El ácido fólico está presente en numerosos alimentos. Algunos de ellos han sido fortificados para añadirles más nutrientes, como la leche o los cereales. Las harinas de trigo y de maíz, las legumbres, los cítricos como las naranjas, los pomelos o las mandarinas, y las verduras de hoja verde son excelentes fuentes de folatos (ácido fólico no sintetizado). También puedes encontrar vitamina B9 en los huevos y en otros productos de origen animal, como los riñones. Sin embargo, no alcanza con una dieta variada para que las embarazadas obtengan las cantidades recomendadas diarias, ya que muchos de estos folatos se destruyen al cocinar los alimentos o al congelarlos. Siempre que puedas, consume una ensalada de hojas verdes crudas (por supuesto que muy bien lavadas y desinfectadas).

Algunas otras recomendaciones

Si bien ya hemos visto su importancia, no deberías consumir cantidades excesivas de ácido fólico a menos que tu médico lo indique expresamente. Si tu suplemento vitamínico prenatal ya contiene entre 800 y 1000 mcg, no deberías tomar otro suplemento más. Sin embargo, si estás embarazada de mellizos, si ya has tenido un bebé con defectos de nacimiento tales como espina bífida, labio leporino u otros, o si padeces de obesidad o diabetes, el doctor probablemente te recomiende aumentar la dosis, llegando en algunos casos a los 4 mg diarios.

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