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La discapacidad psíquica

A esta forma de discapacidad se le debe aplicar lo mismo que a muchas otras: cuanto antes se haga un diagnóstico, mejor lo superarán todos los afectados.

Por deficiencia mental, se entiende una limitación sustancial de la capacidad de actuar en determinadas situaciones, al estar disminuida la capacidad intelectual del niño.

Al mismo tiempo, pueden existir dificultades en la comunicación, el autoabastecimiento, el comportamiento social, autonomía y en la autodeterminación. Las causas de una deficiencia mental pueden ser muy variadas. En primer lugar están los trastornos cromosómicos o genéticos (por ejemplo la trisomía 21), malformaciones del cerebro o trastornos en el desarrollo del mismo, trastornos metabólicos y hormonales, así como otras influencias (como la falta de oxígeno antes y durante del parto).

Una de las causas más habituales de deficiencia mental, la encontramos en los prematuros con edades de gestación límites para que sean viables, los cuales por su gran debilidad, pueden presentar con mucha facilidad cuadros neurológicos secundarios: falta de oxígeno al cerebro o presencia de hemorragias cerebrales secundarias a su prematuridad. Otra causa la encontramos en los niños que han tenido una alteración importante de su adaptación a la vida extrauterina, presentando fundamentalmente una falta de oxígeno al cerebro por cualquier perturbación durante la fase final del embarazo, que ocasione como secuela cuadros convulsivos o de parálisis infantil. En algunos niños no se conocen las causas.

Por otro lado, existen infecciones durante el primer trimestre del embarazo que pueden afectar al desarrollo cerebral. Son muy graves y de mal pronóstico, con la posibilidad solo de realizar tratamiento rehabilitador, para mejorar las perspectivas de vida del niño. Además, no podemos olvidarnos de las enfermedades hereditarias, que en algunos casos son la causa del retraso mental en el niño.

Siempre, lo más importante es hacer un diagnóstico precoz e iniciar un tratamiento rehabilitador multidisciplinar, en el que además de los pediatras, estén implicados neuropediatras, psicólogos, logopedas, rehabilitadores, maestros y por supuesto, los padres.