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La enfermedad del beso

Por lo general, la mononucleosis está provocada por el virus Epstein-Barr (VEB), un virus muy extendido al que se expone la mayoría de niños durante el proceso de crecimiento. Los lactantes y los niños pequeños infectados por el VEB suelen presentar síntomas muy leves o ningún síntoma en absoluto. Pero los adolescentes y los adultos jóvenes que contraen esta infección suelen desarrollar mononucleosis.

La mononucleosis se contagia a través de los besos, la tos, los estornudos o cualquier otro contacto con la saliva de una persona infectada por el virus. (De ahí que la mononucleosis se conozca coloquialmente como “la enfermedad del beso”). También se puede contagiar a través de otros tipos de contacto directo, como compartir pajitas, cubiertos o cualquier otro utensilio para comer o beber. El período de incubación es de 30 a 50 días.

Es conveniente que consultes con tu pediatra si su hijo tiene fiebre, dolor de garganta, ganglios linfáticos inflamados (en el cuello, las axilas y/o las ingles), y un cansancio constante e inexplicable (esto último es lo más llamativo de la mononucleosis en el caso de los niños).

Los niños y adolescentes con mononucleosis pueden presentar diferentes síntomas (dolor muscular, dolor abdominal, dolor de cabeza y erupciones cutáneas), y algunos tienen unos síntomas tan leves que apenas los notan. Probablemente el pediatra te pedirá un análisis de sangre para poder tener un diagnóstico definitivo.

Generalmente los síntomas de la mononucleosis desaparecen de forma espontánea en un plazo de tiempo de dos a cuatro semanas, aunque la inflamación de los ganglios linfáticos y el engrosamiento del bazo pueden persistir durante más tiempo. Algunos niños, especialmente los adolescentes, sienten debilidad y fatiga durante meses.

Los pediatras suelen aconsejar a los niños que acaban de pasar la mononucleosis que no participen en actividades deportivas por lo menos durante un mes porque es posible que sigan teniendo el bazo inflamado. Un bazo engrosado a consecuencia de la mononucleosis puede romperse fácilmente, provocando hemorragia interna, fiebre y dolor abdominal, lo que requeriría cirugía de urgencia.

Si observas en tu hijo alguno de estos síntomas acude a tu médico. Con un simple análisis de sangre sabrás si se trata o no de mononucleosis y podrás darle el cuidado que necesita.

No existe cura como tal para este tipo de enfermedad ya que el virus desaparece por si sólo generalmente en en unas semanas. El mejor tratamiento es descansar mucho, especialmente al comienzo de la enfermedad cuando los síntomas son más agudos.

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