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La fecundación in-vitro: la punción ovárica

La extracción de los óvulos se realiza en una sala parecida a un quirófano y bajo anestesia general o local. El primer paso consiste en un lavado de vagina con una solución para eliminar los gérmenes patógenos (desinfección) y finalmente el médico introduce una sonda exploratoria en la vagina. En el cabezal de la sonda hay un instrumento, por el que se introduce la aguja para realizar la punción de los folículos. La sonda se coloca de tal forma, que los folículos se encuentran directamente detrás de la pared vaginal.
A continuación se introduce la aguja a través de la pared vaginal. Durante toda la punción se controla el ovario y la posición de la aguja. A través de un sistema de tubos flexibles unido a una bomba, se extrae el líquido que contiene los folículos y el óvulo. Después de la operación comienza la búsqueda de óvulos.

La punción ovárica es una operación relativamente sencilla. Si la posición de los ovarios es normal (no existen sinequias (adherencias) se puede notar un leve dolor. También te pueden administrar algún analgésico (no se conoce ningún efecto negativo sobre los óvulos), para que la intervención sea libre de dolor. La introducción de “anestesias de corta duración” supone un avance para la punción ovárica. Una hora después de la intervención, la paciente ya se encuentra otra vez bien. La tasa de complicaciones de la punción ovárica realizada mediante sonografía vaginal es muy baja. En menos del 1% se producen hemorragias en la pared vaginal o los ovarios.
En muy pocos casos se puede producir una infección en el abdomen. Las infecciones se producen sobre todo cuando se hace sin querer una punción en una trompa uterina obstruida, puesto que en estas trompas que están llenas de líquido se pueden propagar los gérmenes rápidamente. Las infecciones se pueden tratar mediante antibióticos (sustancias antiinflamatorias que actúan contra la bacterias).

La punción a través de la vagina dura entre cinco y diez minutos y a continuación se inicia un periodo de control mientras la paciente se recupera. La duración también depende en gran medida de la cantidad de analgésico administrado o si se aplicó anestesia. Normalmente la paciente se recupera en una o dos horas. Después de la intervención no puede conducir, por lo que se aconseja ir acompañada al médico.