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Las típicas recetas de semana santa, mucho más
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Las típicas recetas de semana santa, mucho más “healthy”

Con la llegada de la primavera y el cambio de hora, los días son más largos y más soleados, nos da la sensación de que el verano está cada vez más cerca y con él la eterna sensación de que necesitamos cuidarnos más a conciencia para llegar a las vacaciones con un peso ideal que nos haga sentir cómodas con nuestro bikini y nuestras prendas más fresquitas. Pero antes, toca pasar la Semana Santa y sus típicas recetas repletas de deliciosos y suculentos platos cargados de calorías, grasas saturadas y azúcares refinados que no nos ayudan en nuestro objetivo.

Pero, ¿tenemos que renunciar a estos pequeños placeres para no echar al traste nuestra rutina saludable? ¡Claro que no! Todo se puede mejorar, especialmente en la cocina, donde la combinación de ingredientes, y los tipos de cocción, son la clave para seguir disfrutando de los platos que más nos gustan sin sumar calorías extra a nuestra dieta. Toma nota de estas versiones sanas de las clásicas recetas de Semana Santa y ¡a disfrutar sin remordimientos!

Potaje de Vigilia

A pesar de que los ingredientes de este tradicional guiso son muy saludables como el bacalao, los garbanzos o las espinacas, el sofrito base y el pan frito del majado final hace que sume algunas calorías extra que podemos evitar. El sofrito podemos hacerlo con una cucharadita de postre (unos 5 gramos) de aceite de oliva y a fuego lento tapado, para que la cebolla y el ajo se hagan en su propio jugo. Después añadimos las espinacas que se cocerán también gracias a su alto contenido en agua sin necesidad de añadir más grasa.  Después solo nos quedará añadir los garbanzos y el bacalao, que podemos optar por una pieza fresca sin piel para evitar el exceso de sal de este pescado, o tener que estar desalándolo durante días.

El toque final lo pone un majado que se hace con pan frito, otro ingrediente que podemos sustituir por pan tostado integral tipo biscote, que también le dará consistencia al guiso. De esta forma, este potaje se convertirá en un plato de cuchara mucho más saludable.

Empanadillas

Son otro clásico de estas fechas que podemos mejorar para evitar el exceso de grasas que implica su fritura. El relleno lo podemos hacer de verduras rehogadas con poca cantidad de aceite de oliva y no recurriendo al clásico tomate frito, sino sustituirlo por tomate rallado natural. El atún mejor que sea al natural, o si son de carne, que sea de corte magro.

Podemos ahorrarnos la fritura, ya que las empanadillas podemos cocinarlas en el horno, bastan con 20 minutos a una potencia de 180-200º y pintarlas con huevo batido para que queden más doradas y brillantes. Igualmente, si nos atrevemos a hacer nosotros la masa podemos utilizar una harina integral que evite la refinada.

Bacalao con pimientos

Este pescado es el más típico de estas fechas y podemos aprovecharnos de sus pocas calorías y su alto contenido en proteínas, lo que hace que sea muy saciante. En este caso, en lugar de pochar y caramelizar las verduras en la sartén con demasiada grasa, las vamos a dejar tiernas únicamente con una cucharada de aceite de oliva, tapadas y a fuego lento. En una bandeja de horno colocamos tajadas de bacalao fresco o desalado con un toque de pimienta, y encima una montañita de las verduras (normalmente cebolla y pimiento). Horneamos unos 15 minutos a 180º y listo para disfrutar acompañado de una ensalada verde.

Torrijas

Sin duda el postre estrella, ese que parece que no estamos en Semana Santa si no comemos. Pero hay que tener en cuenta su alta densidad calórica por la fritura y el azúcar añadido en su versión original. Sin embargo, podemos disfrutarlas también en versión “healthy”.

Utilizaremos un pan integral que podemos bañar en leche semidesnatada o vegetal que previamente habremos calentado y aromatizado con canela, ralladura de naranja y ralladura de limón. Dejamos atemperar la leche e introducimos las rebanadas unos 10 minutos para que el pan se empape bien y las vamos colocando en una bandeja de horno con papel vegetal. Calentamos el grill del horno a unos 210º hasta que esté bien rojo e introducimos la bandeja con nuestras torrijas. Cuando se doren por la parte de arriba se les da la vuelta para que también se doren por el otro lado. En el plato, antes de servirlas, podemos echarles un hilo de miel o sirope natural con un toque de canela, ¡y a disfrutarlas!