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¡Llegaron los Reyes! ¿Qué hacemos con tantos regalos?

Todo un desafío para los camellos, que han cargado con toneladas de regalos para que a los más pequeños no les falte de nada. Sin embargo, cuando los Reyes Magos son demasiado generosos, lo más probable es que a los niños no les dé tiempo a disfrutar de todos esos regalos que han llegado a casa por Navidad. Los regalos que han abierto en casa, a los que se suman los que los reyes dejaron en casa de sus abuelos, tíos y demás familia, están cargados de buenas intenciones, pero según los pedagogos es mejor un número limitado que una larga lista.

Cuando los pequeños ven tantos regalos juntos, la cantidad puede abrumarles, y eso les impide disfrutarlos y sacarles partido, dicen los especialistas. Además de que muchos no son necesarios: para fomentar nuevas habilidades e incentivar su imaginación es preferible que se centren en uno o dos juguetes, de forma que puedan exprimirlos al máximo, descubriendo todo lo que pueden hacer con ellos. Seguro que son capaces de convertir el habitual coche de carreras en un moderno cohete, una original carroza o un camión de bomberos y usar la caja en la que venía guardado como garage, máquina del tiempo o lavadero de automóviles. Sin embargo, cuando son muchos juguetes los que abre al mismo tiempo, su atención solo podrá focalizarse unos minutos en el diseño externo del regalo para pasar rápidamente al siguiente, lo que hace más difícil que puedan concentrarse en imaginar formas diferentes de jugar con ellos.

Es posible que descubrir qué hay tras los papeles de regalo de esa legión de paquetes les produzca una satisfacción inmediata pero seguramente será muy corta en el tiempo. Y cuando el exceso de estímulos les sobrepasa, lo más probable es que muchos de esos regalos acaben olvidados en un rincón.

Eso no quiere decir que tengamos que prescindir de todos sus regalos o que, si ya ha recibido una larga lista de juguetes, sea imposible que los disfrute. Simplemente se trata de racionalizar la cantidad para que esos juguetes sigan cumpliendo su función: ayudarle a desarrollar sus habilidades e incentivar su imaginación. De ahí que si se ha despertado con una montaña de regalos junto a su zapato, la operación post Reyes Magos puede echarnos una mano. Consiste en poner en práctica dos estrategias:

  • Dosificar. Una vez que haya abierto sus regalos y se haya decantado por dos o tres que le hayan llamado especialmente la atención, una buena estrategia para que disfrute de esos juguetes y también del resto es guardar los demás y no volverlos a sacar hasta varias semanas después, cuando se haya cansado de alguno de los tres primeros. Entonces cambiaremos ese juguete que ha pasado a la segunda línea del ránking de preferidos por uno nuevo de aquellos que los reyes le trajeron pero que en ese momento no captaron su atención.
  • Compartir. Explicarle que no todos los niños tienen tanta suerte como él, y que hay casas a las que a los reyes les cuesta más llegar, lo que significa que hay niños con menos regalos, es una forma de despertar el sentimiento de solidaridad en él. Quizá decida donar alguno de sus juguetes nuevos (podemos ayudarle a elegir porque es posible que haya dos similares o que estimulen la misma área de desarrollo) o puede que aunque ahora no lo haga, dentro de unos meses, cuando ya le haya sacado todo el partido a la peonza o a la comba que Baltasar dejó en casa de los tíos, quiera donarla para que otro niño disfrute de ella. La campaña Comparte y Recicla (http://www.comparteyrecicla.com/) acaba de repartir regalos entre 24.000 niños gracias a la colaboración de cientos de familias que durante el verano donaron algunos de sus juguetes en los diferentes centros que se habilitaron para ello. Lograr que participe en ese tipo de campañas son una buena manera de hacerle feliz haciendo a otros felices.