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“Mindful Eating”: Alimentación en armonía con cuerpo y mente

Dar al cuerpo el combustible que necesita para funcionar es responsabilidad de cada persona. Si lo que quieres es cuidarte más para adelgazar, o para ganar algún kilo si ves que estás muy delgada, debes convertir la comida y el acto de saciar tu hambre en algo más que un menú diario o una dieta puntual, debes convertirla en una filosofía de vida que no debe abandonarse con el tiempo.

Debemos ser conscientes de lo que comemos, en el momento adecuado en el que nuestro cuerpo lo necesita y siempre con alimentos adecuados a nuestro gasto de energía y necesidades. A esto se le llama ‘Mindful Eating’, y es una práctica que ya tiene millones de seguidores en todo el mundo.

Este término que a muchas puede resultar extraño no es otra cosa que saber comer y hacerlo conscientemente, sin contar calorías, sin estrés por la comida y sin preocuparnos de si comemos mucho, poco o mal, simplemente saber escuchar a nuestro cuerpo. ¿Realmente tenemos hambre siempre que creemos tenerlo? En esta pregunta está la clave de todo, hay que saber distinguir entre hambre y otras sensaciones que pueden confundirse con él como el estrés o la ansiedad, pero que no es hambre real. Si notamos como un pequeño dolor en la boca del estómago sí es hambre, pero si notamos como un agujero en el estómago o nos vienen a la mente dulces, tartas de chocolate o snacks, puede que sólo sea esa ansiedad o hábito por comer para calmar los nervios.

El ‘Mindful eating’ nos enseña a reconocer estas señales y a saber interpretarlas, para obrar después en consecuencia, consiguiendo de esta manera un control sobre lo que ingerimos, y por ende, sobre nuestro propio peso, salud y estado de ánimo. La actitud ante la comida debe cambiar, si queremos cambiar nuestro estilo de vida y para ello puedes empezar a poner en práctica una serie de pautas que te ayudarán.

Antes de empezar a comer, bebe un vaso de agua, para que tu mente registre el cambio de actividad que se avecina. Siéntate a comer sin prisas, con un plato y cubiertos, como si de un ritual se tratara tómate la comida como un momento del día en el que no existen las prisas, con un mínimo de 20-25 minutos. Entre bocado y bocado suelta los cubiertos para no comer de forma compulsiva, y mastica muy bien, hasta 20 veces cada bocado. La mitad de la digestión la hacemos en la boca y triturar perfectamente lo que ingerimos nos evitará hinchazones, ardores de estómago o digestiones pesadas.

Otra de las claves es no comer hasta que te sientas lleno, más o menos debes quedarte en un 7 sobre 10, nunca con sensación de pesadez en el estómago por haber comido demasiado. Cada uno de los alimentos debe ser medido en función de nuestras necesidades, nunca en exceso. La dieta debe ser variada y basarse en frutas, verduras, semillas y grano entero, descartando todos los alimentos procesados, refrescos, snacks, dulces con azúcar (podemos hacer en casa nuestra propia bollería casera utilizando sólo harinas integrales y endulzantes naturales) o grasas saturadas.

Llegar a nuestro peso ideal es solo cuestión de tiempo con este método, nos hará sentirnos mejor con nuestro cuerpo y nuestra mente, pues esta forma de vida supone un auténtico ritual para el espíritu en consonancia con nuestro físico. Si quieres profundizar más en el tema, existen cursos donde un coach te dará las claves que mejor se adaptan a ti y a tu cuerpo, enseñándote a vivir en armonía con los alimentos, y no eternamente a dieta.