Los deberes en verano

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Deberes

Las vacaciones son un período de descanso, pero esto no significa que los niños deban abandonar por completo ciertas rutinas adquiridas durante el curso.

Durante las vacaciones, descansar es uno de los principales objetivos para los adultos, pero como todos sabemos nuestros hijos no sienten esa necesidad. Lo que sí necesitan es cambiar de rutina, tener experiencias nuevas y sobre todo, dejar las prisas a un lado. Esto, sin embargo, no significa necesariamente, perder algunos de los hábitos adquiridos durante el curso.

¿Cómo enfrentarse a los deberes de una manera eductiva y refrescante? Hay varias cuestiones que debes tener en cuenta como la etapa en la que se encuentra tu hijo, cuál ha sido su evolución durante el curso y cómo vais a organizar las vacaciones. A la hora de planificar ten en cuenta las recomendaciones de su profesor.

Los especialistas, en general, consideran que combinar la lectura con actividades que se salgan de lo habitual pero con las que los niños puedan aprender (visitar museos, excursiones, talleres…) es una buena opción. Ya que con ellas, nuestros hijos siguen aprendiendo desde otra perspectiva, pero saliendo de la rutina de la enseñanza formal.

Para “las tareas” de cada día proponemos los siguientes consejos:

  • Ten en cuenta las indicaciones del profesor, sobre todo si hay algo en lo que tu hijo debe mejorar.
  • Fija un horario para hacer las tareas. Es positivo pactarlo con ellos, aunque lo mejor siempre es que las hagan por la mañana cuando están más frescos.
  • Intenta que las hagan siempre en un sitio adecuado, que sea cómodo y en el que se puedan concentrar.
  • Siéntate con ellos para revisar lo que hacen. Es un modo de que ellos adviertan tu interés por “sus cosas”.
  • Si no hay ningún trabajo que entregar a la vuelta, o ningún control que preparar, planificad unas semanas en las que todos descanséis y ellos se olviden de los deberes.
  • Una buena actividad para todas las edades es leer juntos y comentar sobre lo leído, el argumento, los valores, el estilo, las imágenes…

Salvo que se haya suspendido alguna asignatura, lo más recomendable es que afiancen la lectura y la escritura además de trabajar el cálculo. No olvides que el verano es un momento excepcional para mejorar la comunicación con tus hijos. Aprovecha las sobremesas largas, las horas de piscina y los paseos para charlar con ellos y decubrir sus preocupaciones e intereses.

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